El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, defendió la legitimidad de las operaciones militares contra embarcaciones vinculadas al narcotráfico en el Caribe y el Pacífico. Según explicó, estas acciones forman parte de una estrategia más amplia para proteger la seguridad nacional estadounidense y reducir el tráfico de drogas en la región.

Desde Mar-a-Lago, Canadá, donde concluyó la reunión del G7, Rubio desmintió versiones sobre un supuesto enfriamiento en la cooperación con aliados europeos. “Seguimos manteniendo una asociación muy sólida con el Reino Unido”, aseguró, al negar que se haya interrumpido el intercambio de inteligencia respecto a operaciones marítimas.

El funcionario subrayó que ningún país del G7 planteó objeciones sobre la política antidrogas estadounidense durante la cumbre. “Nadie lo discutió conmigo. Quizá lo hablaron entre ellos, pero no fue tema en ninguna de las reuniones”, sostuvo.

Defensa de la soberanía estadounidense

Consultado por los cuestionamientos europeos sobre el derecho internacional, Rubio respondió con firmeza: “La Unión Europea no puede determinar lo que es la ley internacional, ni decidir cómo Estados Unidos protege su seguridad nacional”.
El secretario de Estado insistió en que las acciones militares se realizan bajo el principio de autodefensa frente a organizaciones criminales que operan en el hemisferio occidental.

Rubio advirtió que el narcotráfico se ha convertido en una “industria que inunda nuestro país con heroína, cocaína y fentanilo”, y destacó que el despliegue militar ha logrado reducir el número de narcolanchas detectadas en rutas clave del Caribe y el Pacífico.

Críticas a Maduro y respaldo a la estrategia militar

Durante su intervención, Rubio identificó al régimen venezolano como una organización con estructura criminal, y apuntó directamente contra el dictador Nicolás Maduro. “No tienen un gobierno legítimo, es una organización de narcotráfico. El jefe de ese régimen ilegítimo está acusado por la justicia estadounidense”, señaló.

Según datos del Pentágono, las operaciones estadounidenses derivaron en la destrucción de unas veinte embarcaciones y la muerte de varios tripulantes desde septiembre. Algunos organismos internacionales expresaron preocupación por la legalidad de estas acciones y su compatibilidad con los tratados internacionales vigentes.

Críticas a la postura europea

Rubio respondió a las objeciones con un mensaje contundente hacia Europa. “Resulta curioso que los países europeos soliciten misiles Tomahawk y defensa militar para proteger su territorio, pero objeten la presencia de un portaaviones estadounidense en nuestro hemisferio”, ironizó, en alusión al reclamo europeo por mayor presencia de la OTAN.

Por su parte, la ministra canadiense de Exteriores, Anita Anand, confirmó que el tema no fue parte de la agenda formal del G7, aunque ratificó que “la legalidad de los ataques corresponde determinarla a Estados Unidos”.

Continuidad de la estrategia antidrogas

Rubio cerró su exposición defendiendo la continuidad de las campañas militares y aseguró que la política antidrogas de Washington “no admitirá condicionamientos externos”. Según sostuvo, la prioridad de la Casa Blanca es mantener la presión sobre las rutas marítimas del narcotráfico y sobre regímenes considerados ilegítimos en la región.

“El impacto ya es visible: hemos reducido el flujo de embarcaciones traficantes”, afirmó el secretario de Estado, en un mensaje que marcó la línea de la diplomacia estadounidense en materia de defensa regional.