Luiz Inácio Lula da Silva arribará el próximo miércoles 2 de julio a Buenos Aires para participar de la Cumbre del Mercosur, pero ya se confirmó que su estadía será breve y sin margen para encuentros informales. En ese contexto, desde Brasil descartaron cualquier posibilidad de que el mandatario visite a Cristina Kirchner, quien cumple prisión domiciliaria en su departamento de la calle San José al 1100.

La información fue confirmada por fuentes del gobierno brasileño, que remarcaron dos obstáculos principales: la falta de tiempo y la necesidad de una autorización judicial que no podría gestionarse con tan poca antelación.

Desde Brasilia subrayaron que Lula estará en Argentina en el marco de un viaje oficial. Y a diferencia de la visita de Javier Milei a Jair Bolsonaro en 2023 —cuando todavía no había asumido como presidente—, el paso del mandatario brasileño por Buenos Aires está enmarcado dentro de una agenda institucional que no admite desvíos personales.

«Fue un viaje por asociación ideológica, no oficial», explicaron desde el entorno de Lula al ser consultados por la comparación con Milei. En cambio, la Cumbre del Mercosur demanda estricta formalidad y atención al protocolo diplomático.

El recuerdo de un encuentro emotivo

Lula y Kirchner mantienen una relación personal estrecha desde hace años. En uno de sus últimos encuentros, el presidente brasileño recordó que la exmandataria lloró al agradecer su solidaridad tras los fallos judiciales que enfrentaba. Sin embargo, aquel gesto de cercanía parece quedar relegado esta vez ante la tensión institucional y el contexto político actual.

La expresidenta permanece cumpliendo prisión domiciliaria tras la condena firme por administración fraudulenta, lo cual además complica cualquier tipo de contacto por las restricciones impuestas por el Tribunal Oral Federal N° 2.

Otro factor que influye en la decisión es el momento político que atraviesa Lula. Según encuestas recientes como las de Ipsos-Ipec y Paraná Pesquisas, el mandatario enfrenta altos niveles de desaprobación. Más del 55% de los brasileños rechaza su gestión, mientras apenas el 39% mantiene respaldo.

Además, en Brasil se discute un escándalo vinculado a cobros indebidos a jubilados, iniciado durante el gobierno de Bolsonaro pero que ahora golpea a la actual administración. En este contexto, visitar a una figura judicialmente condenada como Cristina podría representar un costo político innecesario.

Sin sucesor claro y con Bolsonaro fuera de juego

Lula aún no confirmó si se postulará en 2026, aunque algunos analistas consideran que mantiene posibilidades de competir. Sin un sucesor firme dentro del Partido de los Trabajadores (PT), su continuidad electoral parece ser la principal carta del oficialismo.

Por su parte, Bolsonaro fue inhabilitado por la Justicia y ya no podrá postularse. Dentro de su espacio suenan nombres como Michelle Bolsonaro y el gobernador de San Pablo, Tarcísio de Freitas, pero el escenario electoral sigue abierto.

Un vínculo bilateral sin interlocución directa

La relación entre Lula y Milei está marcada por el silencio. Aunque compartieron espacio en el G7, el G20 y la anterior cumbre del Mercosur en Montevideo, jamás intercambiaron palabra. La situación no cambiaría la semana próxima, cuando Lula reciba en el Palacio San Martín la presidencia pro tempore del bloque regional, de manos del presidente argentino.

Según adelantaron diplomáticos brasileños, el clima del encuentro será “frío y protocolar”, sin margen para acercamientos políticos o gestos personales.

A pesar de sus diferencias ideológicas y de estilo de gobierno, Lula y Milei coinciden en un objetivo estratégico: avanzar con el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea. La meta compartida es lograr la firma definitiva en diciembre, durante la próxima cumbre que se celebrará en Brasilia, cuando la presidencia del bloque ya esté en manos del mandatario brasileño.

Ambos países consideran que los próximos meses serán claves para concretar el pacto comercial, que lleva más de dos décadas de negociaciones.