La actividad económica argentina mostró un leve repunte en agosto, con un crecimiento mensual del 0,3% y una suba interanual del 2,4%, de acuerdo con el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) publicado por el Indec.

Con este resultado, el indicador acumuló un aumento del 5,2% en los primeros ocho meses del año, aunque el repunte sigue condicionado por las caídas en la industria y el comercio, dos sectores claves para el empleo y el consumo.

El informe oficial señala que la intermediación financiera fue la actividad con mayor aporte al crecimiento interanual, explicando 0,9 puntos del avance total del EMAE. También destacaron la explotación de minas y canteras, impulsada por la minería metalífera y los hidrocarburos, con un alza de 9,3%, y los servicios sociales y de salud, que crecieron 1,5%.

Otros sectores que mostraron variaciones positivas fueron hoteles y restaurantes (+6,4%), construcción (+1,5%), transporte y comunicaciones (+2,6%), y actividades inmobiliarias y empresariales (+2,9%). Sin embargo, algunos rubros vinculados al consumo interno, como agricultura (-1,4%) y electricidad, gas y agua (-1,6%), mostraron caídas leves o estancamiento.

Industria y comercio continúan en terreno negativo

La industria manufacturera fue el sector con peor desempeño en agosto, con una contracción del 5,1% interanual, convirtiéndose en el principal factor que limitó la expansión general.

El comercio mayorista, minorista y de reparaciones también retrocedió, con una baja del 1,7%, afectado por la debilidad del consumo privado y la reducción del poder adquisitivo. Según el Indec, otros rubros con descensos fueron agricultura y energía, lo que demuestra la heterogeneidad del desempeño económico.

Una mejora frágil y con límites

De acuerdo con el economista Tomás Amerio, de la Fundación Libertad y Progreso, el dato del EMAE refleja “una recuperación moderada tras varios meses de contracción”, aunque advierte que no implica un cambio de tendencia.

Estos datos muestran todavía un escenario de economía estancada y recesiva, especialmente si consideramos que este leve avance apenas compensa los resultados negativos de junio (-0,6%) y julio (-0,1%)”, explicó Amerio. También señaló que “la incertidumbre electoral genera un freno en el consumo y la inversión, lo que mantiene a la economía en una fase de estancamiento”.

Proyecciones y señales mixtas hacia fin de año

Un informe de LCG sostuvo que, a pesar del crecimiento mensual, “la actividad muestra una caída promedio de 0,1% mensual en 2025 y acumula una baja de 0,6% respecto de diciembre pasado”. La consultora advirtió que el repunte podría desacelerarse en los próximos meses por una base de comparación más alta.

Los analistas de LCG destacaron que los indicadores de septiembre muestran señales mixtas: una mejora parcial en construcción e industria, pero debilidad persistente en el consumo masivo. “Las ventas de bienes durables exhiben cierta recuperación, pero el gasto en productos de consumo general continúa deteriorado”, señala el estudio.

Un crecimiento concentrado en pocos sectores

Con una mirada más estructural, LCG advirtió que el patrón de crecimiento es errático y concentrado en pocos sectores, como petróleo, minería y agro, que difícilmente puedan traccionar una recuperación sostenida del empleo y los ingresos reales.

De acuerdo con sus proyecciones, la economía podría cerrar 2025 con un crecimiento del 3,8% promedio, aunque con una leve baja del 0,1% medida diciembre contra diciembre, lo que mantendría el escenario de desaceleración y fragilidad macroeconómica.