El presidente Javier Milei ha optado por una estrategia cautelosa respecto a la unificación cambiaria, priorizando la estabilidad económica frente a los desafíos electorales de 2025. En recientes apariciones, expresó preocupación por el descenso del dólar, al advertir que una caída prolongada podría comprometer la viabilidad de varios sectores productivos.

La segunda fase del plan económico, lanzada en julio, logró superar las expectativas del propio equipo gubernamental. Luis Caputo, ministro de Economía, había fijado como meta reducir los dólares financieros de $1.500 a $1.100. Contra todo pronóstico, la baja fue incluso mayor, con un retroceso nominal del dólar cercano al 30%.

Esta caída se explica por factores como la continuidad del cepo cambiario, tasas de interés reales positivas, una política de base monetaria controlada, la eliminación del impuesto PAIS y la apertura comercial que flexibilizó las importaciones. Estas medidas crearon un clima de mayor confianza, aunque también plantearon nuevos desafíos para los sectores productivos.

Impacto en la industria y las importaciones

La apertura comercial impulsó a los industriales argentinos a buscar alternativas en el mercado internacional, con China como principal destino. Frente a una posible «avalancha» de productos importados, muchas empresas consideran producir en Asia para competir con costos más bajos.

Mientras tanto, el Gobierno continúa avanzando en políticas orientadas a la estabilización económica, como la desaceleración del crawling peg —ajuste gradual del tipo de cambio oficial—, lo que podría reducir la inflación anual a menos del 25% en 2025, según analistas.

La relación con el FMI y la estrategia gradual

Milei anticipó avances en las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), incluyendo la posibilidad de un desembolso inicial significativo que reforzaría las reservas netas y facilitaría una salida gradual del cepo. Sin embargo, el equipo económico descartó una flotación libre del dólar por considerarla demasiado riesgosa en un contexto electoral.

Actualmente, el Gobierno mantiene un esquema de múltiples tipos de cambio con una brecha controlada inferior al 10%. Este enfoque, combinado con una intervención activa en el mercado, busca garantizar estabilidad. Según fuentes oficiales, las reservas líquidas del Banco Central ascienden a USD 17.000 millones, lo que asegura una capacidad de intervención robusta.