Flybondi abrió retiros voluntarios en plena reestructuración y bajo presión por las cancelaciones
Flybondi puso en marcha un programa de retiros voluntarios en medio de un escenario delicado para su operación, atravesado por cancelaciones de vuelos, aviones fuera de servicio y cuestionamientos por la atención a pasajeros. La compañía presentó la medida como parte de un “rediseño organizacional” orientado a mejorar su eficiencia y ajustar su estructura sin afectar la continuidad del servicio. El movimiento, sin embargo, llega en un momento especialmente sensible para la low cost.
La empresa confirmó que el esquema será voluntario y se aplicará bajo las condiciones previstas por la normativa vigente. Según explicó, el objetivo es optimizar su capacidad operativa y sostener el funcionamiento de la aerolínea sin comprometer la prestación. En ese marco, también aseguró que la adhesión al plan no pondrá en riesgo la operatividad, una aclaración que buscó desactivar dudas sobre el impacto real del achique.
El ajuste llega en medio de nuevas cancelaciones
La apertura del programa coincide con otra semana de problemas operativos. En los últimos días, Flybondi volvió a cancelar vuelos por tener dos aviones fuera de servicio, luego de que la semana pasada llegara a acumular ocho aeronaves en tierra. Durante el fin de semana, seis de esos equipos volvieron a operar, pero el cuadro general volvió a dejar a la compañía bajo presión.
La empresa atribuyó buena parte de esos inconvenientes a renegociaciones en las condiciones comerciales de los acuerdos ACMI, un sistema de alquiler de aeronaves que incluye también tripulación, mantenimiento y seguro. Flybondi comenzó a usar esta modalidad tras la desregulación del sector y la reforzó durante la temporada alta para ajustar rápidamente su programación. Ahora, con el verano en retirada, ese esquema entra en una nueva etapa de revisión.
Puntualidad baja y operación bajo observación
Los números de desempeño también muestran un cuadro complicado. Según datos de la consultora Adventus, Flybondi quedó última en el ranking de puntualidad entre el 1 de enero y el 28 de febrero, con un registro de 57,40%. Aunque ese porcentaje representó una mejora frente al mismo período del año pasado, siguió dejando a la empresa por detrás de sus competidores.
La comparación con otras líneas aéreas refuerza esa diferencia. JetSmart quedó por encima y Aerolíneas Argentinas mostró índices considerablemente más altos. En ese contexto, los problemas operativos de Flybondi no aparecen como episodios aislados, sino como parte de una dificultad más amplia para sostener regularidad y cumplimiento en una etapa clave del año.
Reacomodamiento tras el cambio de dueño
La reestructuración también se da mientras la aerolínea intenta acomodarse después del cambio accionario concretado en 2025. Desde junio del año pasado, Flybondi quedó en manos de COC Global Enterprise, del empresario Leonardo Scatturice. La compañía sostuvo que ese nuevo respaldo mejoró la confianza del mercado y fortaleció su vínculo con proveedores y con el Gobierno.
En ese discurso, la empresa remarca que hoy tiene la mayor capacidad operativa de sus ocho años de historia. Según su propia visión, logró duplicar esa capacidad y se propone aumentar la oferta de asientos un 230% en los próximos cuatro años. El plan apunta a consolidar sus 16 destinos de cabotaje y ampliar su presencia regional en Brasil, Paraguay y Perú.
La multa de Neuquén sumó otro frente
A la tensión interna se sumó además una sanción del gobierno de Neuquén, que informó una multa de $228.917.600 por incumplimientos en la atención e información a usuarios. La medida fue tomada luego de verificar irregularidades durante cancelaciones registradas en enero, cuando más de 22.000 pasajeros no pudieron viajar en 150 vuelos previstos al inicio de la temporada.
Según la provincia, en una inspección realizada en el aeropuerto neuquino se comprobó que no había personal de la empresa para asistir a los pasajeros afectados ni cartelería con información básica. Ese cuadro derivó en una imputación por presuntas infracciones a la ley de Defensa del Consumidor. Flybondi respondió que todavía no fue notificada formalmente y anticipó que, cuando eso ocurra, apelará la medida.
Una empresa entre el ajuste y la promesa de expansión
El programa de retiros voluntarios deja a Flybondi en una posición contradictoria: por un lado, ajusta estructura y enfrenta problemas operativos; por el otro, insiste en un discurso de crecimiento y expansión futura. Esa tensión entre el presente y el plan de negocios es hoy uno de los rasgos más visibles de la situación de la compañía. La empresa intenta mostrar que el achique es una corrección interna y no una señal de crisis más profunda.
De todos modos, el contexto no le da demasiado margen para errores. Las cancelaciones, la baja puntualidad, los aviones parados y las sanciones provinciales conforman un combo que golpea directamente sobre su imagen. En ese escenario, la apertura de retiros voluntarios aparece menos como un simple reordenamiento y más como una señal de que Flybondi atraviesa una etapa de fuerte reacomodamiento.