Una intervención realizada en la Facultad de Medicina de la UBA desató este miércoles un fuerte repudio y un nuevo episodio de tensión política en el ámbito universitario. En las escalinatas de ingreso al edificio apareció una diana con la cara del presidente Javier Milei en el centro, en el marco de una actividad impulsada por la agrupación estudiantil La Marea. La escena derivó en una discusión subida de tono entre militantes de izquierda y un joven libertario que filmó lo ocurrido y denunció públicamente el hecho.

El episodio tuvo rápida repercusión en redes sociales y escaló todavía más cuando el propio Milei compartió el video en sus cuentas con una breve definición: “Civilización o barbarie. Fin”. La secuencia mostró no solo la instalación de la diana, sino también el cruce verbal que se produjo en el lugar, en medio de acusaciones mutuas, consignas políticas y cuestionamientos por el contenido de la intervención.

Qué pasó en la Facultad de Medicina

La actividad se desarrolló en la sede de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires y fue atribuida a representantes de La Marea, espacio estudiantil alineado con el MST y el Frente de Izquierda. En el centro de la instalación se veía una foto del jefe de Estado colocada como blanco principal de una diana, bajo la consigna “Tiro al facho”.

Alrededor de la imagen de Milei también figuraban otros rostros, entre ellos el del dictador Jorge Rafael Videla, el ex ministro José Alfredo Martínez de Hoz, el presidente de Estados Unidos Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu. La puesta generó de inmediato rechazo por el nivel de agresividad del mensaje y por la utilización de la figura presidencial como objetivo de una acción con fuerte carga simbólica.

El cruce con un militante libertario

La situación se tensó todavía más cuando un joven identificado con el espacio libertario comenzó a filmar la escena y a denunciar lo que ocurría. A partir de ese momento se produjo una fuerte discusión con integrantes de la agrupación estudiantil, que lo increparon mientras él cuestionaba el contenido de la actividad y la señalaba como una incitación violenta.

En los videos que circularon se escuchan acusaciones cruzadas, pedidos para que no se enfocaran los rostros de los manifestantes y consignas políticas entonadas contra el joven. La secuencia terminó convirtiéndose en un nuevo capítulo del enfrentamiento entre militancia universitaria de izquierda y sectores cercanos al oficialismo, en un contexto de alta polarización política.

Qué dijeron desde La Marea

Tras la difusión del episodio, desde la agrupación estudiantil dieron su versión de lo ocurrido. En un video grabado por sus propios integrantes, una referente del espacio sostuvo que la actividad formaba parte de una intervención vinculada a la memoria, la verdad y la justicia, y denunció que fueron “patoteados” por un militante libertario durante la jornada.

La agrupación enmarcó la acción en las actividades previas al 24 de marzo, fecha en la que se conmemorarán 50 años del golpe de Estado de 1976. En ese contexto, también convocaron a la movilización y a una visita guiada a la ESMA junto a sobrevivientes del terrorismo de Estado. De todos modos, la instalación de una diana con la imagen del Presidente terminó eclipsando el resto del mensaje y concentró el rechazo público.

Un nuevo foco de conflicto en el ámbito universitario

El episodio volvió a poner en evidencia el nivel de confrontación política que atraviesa a buena parte del escenario universitario. La actividad en Medicina se produjo en medio de una discusión cada vez más áspera sobre memoria histórica, educación pública y el vínculo entre el Gobierno nacional y sectores estudiantiles opositores. Esta vez, la controversia quedó condensada en una imagen que generó un inmediato repudio por su agresividad simbólica.

La escena también dejó abierto un nuevo debate sobre los límites de la militancia política en espacios académicos y sobre el modo en que se expresan las posiciones ideológicas dentro de la universidad pública. Mientras el oficialismo apuntó contra una manifestación intolerante y cargada de violencia, la agrupación estudiantil intentó encuadrarla dentro de una intervención política por derechos humanos. La polémica, lejos de cerrarse, promete seguir escalando.