El Gobierno analiza convocar a la CGT mientras define los puntos centrales de la reforma laboral
El Gobierno nacional avanza en la redacción del proyecto de reforma laboral que enviará al Congreso en diciembre y evalúa convocar nuevamente a la conducción de la CGT antes de presentar el texto final. En la Casa Rosada aseguran que la nueva cúpula sindical genera un clima más propicio para el diálogo, aunque remarcan que la versión definitiva seguirá dependiendo exclusivamente del Poder Ejecutivo.
Según confirmaron fuentes oficiales, la convocatoria aún es una idea en desarrollo, pero podría concretarse en los próximos días como continuidad de los encuentros que los dirigentes gremiales mantuvieron con Guillermo Francos y Santiago Caputo meses atrás.
En paralelo, el ministro del Interior, Diego Santilli, mantuvo este jueves un breve encuentro con los nuevos cotitulares de la central obrera en un salón del Centro de Convenciones de Buenos Aires, durante la Conferencia Anual de la UIA.
La “modernización” laboral y la discusión por los borradores
Mientras la administración libertaria define la letra chica de lo que describe como una “modernización” del sistema laboral, el Gobierno busca incluir al sindicalismo, consciente de su peso en cualquier eventual reforma. Sin embargo, cerca del Presidente advierten que el texto final será redactado íntegramente en Balcarce 50.
El Consejo de Mayo —que sesiona cada 20 del mes en el Salón de los Escudos del Ministerio del Interior— continúa analizando borradores. Allí participa la CGT a través de Germán Martínez, titular de la UOCRA.
Pese a su presencia en el Consejo, Martínez adelantó que hasta ahora no hubo coincidencias. En un comunicado reciente, remarcó que la central expresó “un rechazo categórico” a cualquier reforma inspirada en el decreto 70/23, que había tensionado la relación entre el Gobierno y las organizaciones sindicales.
En paralelo, la CGT comenzó a dialogar con gobernadores para frenar posibles normas consideradas “antisindicales”, en un escenario de alta sensibilidad por la informalidad laboral y la caída del empleo registrado.
Los puntos que genera mayor preocupación en la central obrera
Uno de los aspectos que la CGT observa con mayor atención es la idea de reemplazar cargas patronales por un fondo de cese, una propuesta que el ministro de Economía, Luis Caputo, considera central para “incentivar la formalización laboral”. También confirmó que buscará “reducir fuertemente las deducciones” del Impuesto a las Ganancias y avanzar hacia un régimen de nuevo empleo.
Otra inquietud surge de la posibilidad de incluir un requisito de autorización previa para convocar asambleas dentro de las empresas, medida que la central interpreta como un mecanismo que limitaría la capacidad de protesta.
Un nuevo perfil sindical que genera expectativas en el Gobierno
Dentro del oficialismo destacan la elección de Octavio Argüello (Camioneros), Jorge Sola (Seguros) y Cristian Jerónimo (empleados del vidrio), a quienes consideran una “renovación positiva”. Un integrante de la mesa chica presidencial aseguró que se trata de dirigentes “capaces y necesarios en el proceso de trabajo”.
Ese perfil dialoguista alimenta expectativas en sectores del Gobierno, que señalan especialmente el rol de Germán Martínez dentro de la nueva conducción. Sin embargo, Jerónimo aclaró en diálogo con Infobae que no habrá un acompañamiento automático: “No estamos dispuestos a negociar ciegamente la reforma laboral del Gobierno”. Aun así, sostuvo que la central está dispuesta a sentarse a conversar y llevar sus propias propuestas.
Ante los niveles de informalidad, la CGT impulsa la conformación de mesas tripartitas con el Estado y las cámaras empresarias para discutir los principales cambios. Fue parte de un compromiso previo que nunca logró continuidad.