El Banco Central autorizó a los bancos a repartir dividendos, pero les cerró la puerta a las ganancias retenidas
El Banco Central habilitó a las entidades financieras a distribuir hasta el 60% de las utilidades correspondientes al ejercicio 2025, aunque bajo un esquema más acotado que el del año pasado. La medida permitirá que los bancos giren dividendos en tres cuotas mensuales, iguales y no acumulables, siempre con autorización previa del organismo. La decisión, sin embargo, deja afuera a las ganancias retenidas de ejercicios anteriores y marca un límite claro sobre qué fondos podrán efectivamente salir.
La disposición tendrá vigencia hasta el 31 de diciembre de 2026 y alcanza únicamente a los resultados del año pasado. Según el BCRA, el objetivo es mantener un equilibrio entre cierta flexibilidad para el reparto de utilidades y la preservación de la solidez del sistema financiero. En otras palabras, el Central busca permitir una distribución parcial sin resignar exigencias de capitalización ni control regulatorio.
Qué podrán repartir los bancos
La norma establece que el monto total a distribuir no podrá superar el 60% del resultado del ejercicio 2025, una vez descontadas las reservas legales y estatutarias obligatorias ya registradas. Ese porcentaje es el mismo que había fijado la autoridad monetaria para el año anterior. La diferencia clave está en que ahora la ventana es más estrecha y el universo habilitado, más limitado.
El pago deberá hacerse en tres cuotas mensuales, iguales y no acumulables, a partir del tercer día hábil de mayo y de cada uno de los meses en que se concrete la distribución. Esto significa que los bancos no podrán repartir libremente en cualquier momento ni en cualquier cantidad, sino que deberán ceñirse al cronograma y al tope previstos por el Central.
El cambio respecto del año pasado
Aunque el porcentaje autorizado se mantuvo, la nueva decisión endurece un punto sensible para las entidades. En 2025, los bancos habían tenido permitido distribuir dividendos retenidos en hasta diez cuotas. Esta vez, en cambio, el BCRA solo habilitó el giro de utilidades generadas durante el ejercicio 2025 y dejó afuera las ganancias acumuladas de períodos previos.
Ese recorte implica que las entidades no podrán usar esta vía para liberar resultados retenidos que venían inmovilizados de años anteriores. La señal es relevante porque muestra que el Central sostiene una apertura parcial al reparto de dividendos, pero evita una habilitación más amplia que pudiera erosionar patrimonios o acelerar la salida de fondos desde el sistema financiero.
Qué condiciones deberán cumplir
El acceso a esta posibilidad no será automático. El BCRA dejó en claro que solo podrán distribuir resultados aquellas entidades que reciban autorización específica y que cumplan con los parámetros de capital y transparencia establecidos por la normativa vigente. Además, toda distribución deberá estar alineada con lo informado en el Régimen Informativo Plan de Negocios y Proyecciones y en el Informe de Autoevaluación del Capital.
La resolución también precisa que el cálculo de los conceptos involucrados y del monto máximo a distribuir deberá realizarse en moneda homogénea a la fecha de la asamblea. Ese detalle técnico apunta a asegurar que la evaluación de capacidad patrimonial y la determinación del límite de reparto se hagan bajo criterios consistentes en un contexto de actualización monetaria.
La lógica detrás de la decisión
Desde el organismo remarcaron que el límite del 60% busca preservar niveles adecuados de capitalización antes de autorizar cualquier reparto entre accionistas. Es decir, el Central intenta evitar que la distribución de utilidades debilite la posición patrimonial de los bancos. La medida combina así una apertura regulada con un resguardo explícito de la estabilidad del sistema.
En ese marco, la decisión puede leerse como una señal de continuidad en la política del BCRA hacia el sector financiero, aunque con una dosis mayor de prudencia que la mostrada en el esquema anterior. Se permite repartir, sí, pero solo una porción de los resultados recientes, con supervisión previa y sin habilitar una liberación más amplia de fondos acumulados.
El telón de fondo: compras de dólares y caída de reservas
La resolución llega en un momento en que el Banco Central mantiene saldo comprador en el mercado cambiario, aunque sin lograr que eso se traduzca en una mejora lineal del nivel de reservas. La entidad acumuló más de 3.600 millones de dólares en compras en lo que va del año, pero al mismo tiempo las reservas internacionales mostraron varias bajas consecutivas, afectadas por pagos de deuda y cambios en la valuación de activos.
Ese movimiento revela una tensión que sigue marcando la dinámica financiera oficial: el Central suma divisas por intervención cambiaria, pero parte de ese esfuerzo se licua por otras obligaciones y por necesidades del Tesoro. En ese contexto, la decisión sobre dividendos también se inscribe dentro de una estrategia más amplia de administración prudente de recursos, capital bancario y flujos financieros en moneda extranjera.