Uno de los clubes más emblemáticos de Inglaterra, y del mundo entero, anunció este martes una megaobra para la construcción de un nuevo estadio, el cual se convertirá, primero que nada, en el más grande del continente europeo. Se trata del Manchester United, queen una zona cercana a su actual casa, denominada Old Trafford o el «Teatro de los sueños», edificará un moderno y gigante recinto con capacidad para 100.000 espectadores.

El proyecto es impulsado por el grupo arquitectónico Foster + Partners, y transformará al estadio del United en el más grande del fútbol mundial, ya que solo será superado en capacidad por otros escenarios que no se destinan a ese deporte: el Rungrado de Corea del Norte (114.000 espectadores) y el Melbourne Cricket Ground de Australia (100.024). Según lo estimado y anunciado por el club, la obra aportará 7.300 millones de libras adicionales al año a la economía del Reino Unido, lo que se traducirá en beneficios sociales y económicos a gran escala para la comunidad, con la posible creación de 92.000 nuevos puestos de trabajo, más de 17.000 nuevas viviendas y la llegada de 1,8 millones de visitantes adicionales al año.

Jim Ratcliffe, copropietario del Manchester United, celebró la presentación del proyecto y asumió que Old Trafford quedó relegado en comparación con otros estadio del mundo. «Nuestro estadio actual nos ha servido de manera brillante durante los últimos 115 años, pero se ha quedado atrás de los mejores estadios del deporte mundial. Al construir junto al sitio existente, podremos preservar la esencia de Old Trafford, al tiempo que crearemos un estadio verdaderamente de vanguardia que transforme la experiencia de los fanáticos, a solo unos pasos de nuestra casa histórica», aseguró el directivo de «Los Diablos Rojos».

Old Trafford, su actual recinto, fue construído en 1909 y hoy cuenta con capacidad para 74.310 espectadores. Sin dudas, es uno de los templos del deporte mundial, que acogió finales de FA Cup y de Champions League; partidos del Mundial 1966, de la Eurocopa 1996, encuentros de rugby y hasta competencias en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Fue renombrado como El Teatro de los Sueños por Bobby Charlton y, a través del paso del tiempo, se transformó en un museo del fútbol que los turistas visitan obligatoriamente al llegar a la ciudad del noroeste de Inglaterra.