Milei busca bajar la interna libertaria y apoyarse en datos económicos para recuperar iniciativa
El Gobierno nacional intenta ordenar su frente político interno y recuperar iniciativa pública a partir de una serie de indicadores económicos que considera favorables. En la Casa Rosada interpretan que la imagen de Javier Milei habría encontrado un piso después de meses de desgaste político. La lectura oficial es que, si no aparecen nuevos escándalos de alto impacto, el clima económico podría ayudar a recomponer expectativas.
Los últimos números que llegaron a despachos oficiales ubican la imagen positiva del Presidente algo por debajo del 40%. Dentro del Gobierno consideran que ese nivel todavía funciona como un piso defendible, siempre que no caiga por debajo del 30%. En la mirada de funcionarios cercanos a Milei, perforar ese umbral abriría un escenario mucho más complejo para la gestión.
Los datos que quiere mostrar la Casa Rosada
El oficialismo busca sostener su discurso en una serie de datos económicos difundidos en los últimos días. Entre ellos aparecen la continuidad del superávit fiscal, el superávit comercial, la suba del 3,5% mensual en la actividad de marzo, la aprobación de la revisión del FMI, la baja de retenciones y las compras sostenidas del Banco Central. También se suma la baja del Riesgo País por debajo de los 500 puntos y una rueda positiva para acciones argentinas, con subas de hasta 10%.
En la Casa Rosada creen que esos datos permiten retomar una narrativa de estabilización después de semanas marcadas por conflictos internos y cuestionamientos políticos. Sin embargo, el panorama económico todavía muestra señales mixtas. El Índice General de Actividad de Orlando J. Ferreres & Asociados, uno de los indicadores privados seguidos por el mercado, registró una caída mensual desestacionalizada del 0,7%.
Esa diferencia entre datos oficiales y mediciones privadas no cambia la estrategia comunicacional del Gobierno. La apuesta es instalar que el mercado empieza a mirar los próximos meses con mayor optimismo. En el oficialismo admiten que la caída de imagen durante el primer cuatrimestre tuvo un fuerte componente económico, aunque también reconocen que la interna libertaria agravó el desgaste.
El pedido para frenar la pelea interna
El otro movimiento central pasa por bajar la exposición de la interna entre las principales tribus libertarias. En los últimos días, los sectores vinculados a Santiago Caputo y al armado de Martín Menem y Eduardo «Lule» Menem redujeron la confrontación pública. Milei transmitió que no tomará partido por uno de los bandos y pidió que el ruido interno deje de dominar la agenda.
Esa señal se vio en distintos gestos políticos. Santiago Caputo, Martín Menem y Lule Menem participaron de actividades oficiales vinculadas al Tedeum y luego compartieron espacios en la mesa política del Gobierno. También estuvo Patricia Bullrich, invitada por Milei a reuniones de alto nivel pese a las tensiones que arrastra con otros sectores del oficialismo.
La foto de la mesa política mostró juntos a Karina Milei, Manuel Adorni, Luis Caputo, Diego Santilli, Lule Menem, Martín Menem, Patricia Bullrich, Santiago Caputo e Ignacio Devitt. El objetivo fue mostrar una conducción alineada hacia afuera. De todos modos, en Balcarce 50 no descartan que la calma sea transitoria y vuelva a tensionarse ante nuevos episodios políticos.
El caso Adorni y el tono de Milei
Uno de los focos de preocupación sigue siendo la situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. En la Casa Rosada esperan que su declaración jurada ante la Oficina Anticorrupción genere una nueva ola de cuestionamientos mediáticos y políticos. Dentro del Gobierno hablan de un escenario sensible para los próximos días, especialmente por las investigaciones y versiones vinculadas a su patrimonio.
En paralelo, algunos funcionarios notaron un cambio de tono en Milei durante sus últimas declaraciones públicas. El Presidente aceptó las críticas del arzobispo Jorge García Cuerva como parte de un debate legítimo y aseguró que no se sintió ofendido. También relativizó el impacto de las discusiones en redes sociales y marcó una diferencia entre los ataques digitales y las acciones impulsadas desde el Estado.
Ese tono más moderado fue leído dentro del oficialismo como un gesto político calculado. La posible visita del papa León XIV a la Argentina también aparece como un factor que obliga al Gobierno a cuidar el vínculo con la Iglesia. Aun así, el vínculo con el periodismo sigue bajo tensión: los acreditados en Casa Rosada continúan con restricciones a su circulación pese al rechazo judicial de la denuncia que había iniciado la Casa Militar.