La historia de Luca Zidane: el hijo de una leyenda que tendrá una prueba de fuego ante Argentina
Cuando la Selección Argentina salga al campo para debutar ante Argelia en el Mundial 2026, del otro lado aparecerá un apellido que forma parte de la historia grande del fútbol. Bajo los tres palos estará Luca Zidane, hijo de Zinedine Zidane, uno de los máximos ídolos de Francia y campeón del mundo en 1998.
Sin embargo, el arquero de 28 años decidió escribir su propia historia lejos de la camiseta francesa. Aunque nació en Aix-en-Provence, se formó en las selecciones juveniles de Francia y fue campeón europeo Sub 17, optó por representar a Argelia, el país de origen de sus abuelos paternos.
La decisión estuvo atravesada por una cuestión familiar y emocional. Los padres de Zinedine Zidane emigraron desde Argelia hacia Francia en plena Guerra de Independencia, y ese vínculo con sus raíces siempre estuvo presente dentro de la familia.
“Cuando pienso en Argelia, me viene directamente a la cabeza mi abuelo”, explicó Luca en una entrevista. “Tenemos una cultura argelina desde que éramos muy pequeños y fueron mis abuelos quienes nos transmitieron ese amor. Cuando escucho el himno siento emociones increíbles”, aseguró.
Más allá del sentimiento, también hubo razones deportivas. El arco de Francia quedó durante años en manos de Hugo Lloris y luego pasó a ser propiedad de Mike Maignan, lo que reducía considerablemente sus posibilidades de llegar a una Copa del Mundo con los Bleus.
Del Real Madrid al sueño mundialista
Al igual que sus hermanos Enzo, Theo y Elyaz, Luca se formó en las divisiones inferiores del Real Madrid. Su debut en el primer equipo llegó en mayo de 2018 y tuvo un detalle especial: fue dirigido por su propio padre.
Sin embargo, la competencia con figuras como Keylor Navas y Thibaut Courtois limitó sus oportunidades en el club español. Eso lo llevó a iniciar un recorrido por distintos equipos en busca de continuidad.
Pasó por Rayo Vallecano, Racing de Santander y Eibar antes de encontrar estabilidad en Granada. Allí logró consolidarse y transformarse en una de las figuras del equipo, rendimiento que terminó abriéndole las puertas de la selección argelina.
Una lesión, una máscara y un desafío gigante
La presencia de Luca Zidane en el Mundial estuvo en duda hasta pocas semanas antes del inicio del torneo. En abril sufrió una fractura de mandíbula y mentón tras un fuerte choque en un partido de la Segunda División española.
Aunque logró recuperarse a tiempo, jugará el certamen utilizando una máscara protectora especialmente diseñada para resguardar la zona afectada.
Esta noche tendrá el desafío más importante de su carrera. Frente a él estará la Selección Argentina, vigente campeona del mundo y una de las máximas candidatas al título.
El peso de un apellido histórico
Desde pequeño convivió con las comparaciones inevitables. Ser hijo de Zinedine Zidane le abrió puertas, pero también le impuso una exigencia constante.

Curiosamente, eligió el arco casi por casualidad. Según contó, cuando jugaba con su hermano mayor Enzo, siempre terminaba bajo los tres palos por ser el más chico de la familia.
“Seguí siendo arquero porque tengo una personalidad diferente. No me gusta que me comparen con mi padre y, siendo arquero, es difícil hacerlo”, explicó tiempo atrás.
Esa búsqueda de identidad también se refleja fuera de la cancha. Activo en redes sociales, suele mostrar un perfil ligado a la moda y a un estilo elegante que busca despegarse de la figura de su padre.
“Estoy muy orgulloso de llevar este apellido. Pero en el fútbol quiero ser Luca y que no me comparen”, afirmó.
Ante Argentina tendrá una oportunidad única para seguir construyendo ese camino propio. Porque más allá del apellido Zidane, el arquero de Argelia quiere que el Mundial 2026 sea el escenario donde empiece a escribir su propia historia.