Medir la importancia de Messi para el fútbol es una tarea compleja. Dimensionar a un jugador de su talla es imposible solo con goles o títulos, aunque estos son los que diferencian lo bueno de lo imposible. Sin embargo, lo que ha logrado con el ‘soccer’ e Inter Miami está en otra dimensión. Este 24 de junio, el ’10’ celebraba sus 38 años en plenitud, con una clasificación histórica para octavos de un club que se fundó en 2018. Lo hizo tras tumbar a Palmeiras, un gigante brasileño con un valor de plantilla cuatro veces mayor.

Y es que el Inter Miami es un elenco de jugadores que en su día fueron extraordinarios, como Busquets, Luis Suárez o Jordi Alba, que siguen siéndolo alrededor de un jugador que ha conseguido transformar el ‘soccer’ para siempre. Un deporte que lleva décadas poniendo una semilla y regándola de dinero. No era la fórmula, la clave del éxito estaba en traer a un alquimista como Messi que cambió el modelo de negocio y es el gran artífice de que el Mundial de Clubes se juegue en EEUU, con Miami como una de sus sedes principales.

Solo en su debut, Apple TV superó el millón de suscriptores en cuestión de días y en la Major League Soccer se han fijado tarifas diferentes en función de si juega o no el argentino, con alzas que superan el 500%, hasta los 690 dólares. Un dispendio que, en el fondo, no es para seguir el fútbol, solo para Messi. En el triunfo de Inter Miami en el Hard Rock Stadium había una legión de camisetas rosas, pero todas con el ’10’. Ni siquiera una pequeña alternancia para Luis Suárez.

El más grande de la historia

«No hay duda de que Messi es el jugador más grande de la historia y así lo demuestra lo sucedido estos años. Estamos entusiasmados. ¡Un campeón del mundo! Eso es inigualable. Nos ha permitido salir del maldito agujero en el que estábamos», declaró Nicolás Abad, portavoz de Siege. Eso se debía al fuerte interés que había en Miami, con una amplia comunidad latina, la gran consumidora de este deporte en EEUU. Inter Miami pasó de ser un equipo modesto a ganar la Leagues Cup 2023, llegar a la final de la US Open Cup y competir en el Mundial de Clubes 2025.

No a la jubilación dorada en Arabia, sí al sueño americano

El duopolio que ha marcado el fútbol en las últimas décadas se dividió en dos caminos lucrativos, pero opuestos culturalmente. Cristiano Ronaldo se convirtió en el embajador de Arabia mientras que Messi optó por hacer realidad el sueño americano. Ambos han tenido tentaciones cruzadas. En mayo, el argentino firmó como embajador de turismo saudí y durante este Mundial se ha reactivado el interés por parte de Oriente Próximo para provocar un último baile del argentino a razón de 220 millones al año.

Sin embargo, no hay felicidad equiparable a la que ha obtenido en una ciudad que se ha rendido a sus pies. En el aeropuerto de Miami hay una tienda exclusivamente dedicada a vender camisetas con su nombre, que son las únicas que se cuelan en las tiendas de deportes, junto a las de los Dolphins y los Florida Panthers, flamantes campeones de la Stanley Cup, pero a los que el público del Hard Rock Stadium dio la espalda en el descanso. Ofrecieron su título mientras riadas de aficionados iban a consumir palomitas, ‘hot dogs’ y bebidas a precios astronómicos.