El taekwondo virtual crece en Asia con combates sin contacto y sensores de movimiento
El taekwondo virtual comenzó a ganar espacio en el sudeste asiático con una propuesta que combina actividad física, realidad virtual y competencia sin contacto directo. Los atletas utilizan visores y sensores para controlar avatares dentro de una arena digital, donde cada movimiento real se transforma en una acción del personaje. La modalidad busca reducir el riesgo de lesiones y ampliar la participación a personas de distintas edades y condiciones físicas.
La disciplina surgió a partir de una colaboración entre World Taekwondo y la empresa singapurense Refract Technologies. Después de presentarse durante la Olympic Esports Week de 2023, organizó su primer campeonato mundial en 2024 y fue incorporada a los Juegos Asiáticos de 2026. Sus impulsores también esperan que forme parte de los Juegos del Sudeste Asiático de 2027.
Cómo se disputa un combate de taekwondo virtual
Cada competidor utiliza un visor de realidad virtual y sensores colocados en la columna, los muslos y las espinillas. El sistema registra las patadas y los desplazamientos para reproducirlos mediante un avatar dentro de un escenario tridimensional. Los enfrentamientos se desarrollan en rondas de un minuto y premian la velocidad, la precisión y la capacidad para anticipar las acciones del rival.
Los impactos certeros reducen una barra de energía, similar a la utilizada en los videojuegos de pelea. La fuerza física tiene menos peso que la técnica, el tiempo de reacción y el manejo de la distancia virtual. A pesar de la ausencia de golpes reales, los entrenadores aseguran que el esfuerzo corporal continúa siendo elevado.
El entrenador malasio Henry Lee explicó que la preparación incluye resistencia, fortalecimiento muscular y flexibilidad antes de avanzar sobre las tácticas específicas. Los participantes deben aprender a moverse dentro de un entorno que no coincide por completo con el espacio que perciben mediante sus sentidos. Esa adaptación puede generar mareos o desorientación durante las primeras prácticas.
Una modalidad que elimina categorías tradicionales
A diferencia del taekwondo convencional, la versión virtual no divide necesariamente a los competidores por peso, edad o género. La falta de contacto permite enfrentar a participantes con características físicas diferentes sin exponerlos al mismo riesgo de lesiones. Sus promotores consideran que esta condición puede favorecer una competencia más centrada en la técnica y la estrategia.
El entrenador camboyano Vandy Yiv relató que la participación en la modalidad virtual superó a la tradicional durante una competencia organizada en su país. Muchos jóvenes se acercaron inicialmente por su semejanza con un videojuego, aunque descubrieron que requiere mover todo el cuerpo. «Hay acción, pero no hay lesiones», resumió el especialista.
La malasia Victoria Siow, de 12 años, destacó que el principal desafío consiste en calcular cuándo patear y cuánto desplazarse sin observar directamente al adversario. La experiencia combina la exigencia de una disciplina deportiva con elementos visuales propios del entretenimiento digital. Esa mezcla contribuyó a captar la atención de niños y adolescentes familiarizados con los videojuegos.
Jóvenes y veteranos encuentran nuevas oportunidades
La modalidad también abrió una alternativa para adultos que ya no participaban en combates convencionales. Raja Mardiah Idris, practicante veterana, valoró la posibilidad de continuar compitiendo sin las exigencias físicas del contacto directo. El formato permite mantener el entrenamiento marcial y reducir la exposición a golpes.
El singapurense Brian Peh, de 46 años, comenzó a practicar junto con su hijo y ambos obtuvieron medallas de oro en 2024. Después de esa experiencia, pasó a entrenar a nuevos participantes y a presentar la disciplina como una forma de unir el interés por los videojuegos con la actividad física. Su caso refleja la capacidad del taekwondo virtual para reunir generaciones dentro de una misma competencia.
El crecimiento de la modalidad dependerá de su incorporación a nuevos torneos y de la mejora de la tecnología utilizada. Entrenadores y deportistas buscan consolidarla como una disciplina legítima, con preparación física, reglamentos propios y circuitos internacionales. Su expansión en Asia muestra cómo las artes marciales pueden adaptarse a los entornos digitales sin abandonar la técnica y la exigencia corporal.