Rutas deterioradas y trenes debilitados: el diagnóstico que alerta por los costos logísticos
Un informe elaborado por el Consejo Federal de Inversiones (CFI) junto con las provincias advirtió que las deficiencias en rutas, ferrocarriles, puertos y sistemas de coordinación encarecen de forma permanente la producción y el transporte en la Argentina. El estudio plantea que la logística dejó de ser un problema limitado al traslado de cargas y pasó a condicionar la competitividad de las economías regionales. Para el Norte Grande, donde se encuentra Tucumán, las largas distancias hasta los puertos de exportación agravan buena parte de esas dificultades.
El trabajo se apoyó en más de 500 entrevistas con empresas, cámaras empresarias, especialistas y organismos públicos. También incorporó recorridas territoriales y un análisis de las principales cadenas productivas. El diagnóstico señala que la falta de mantenimiento, la baja coordinación estatal y la planificación fragmentada elevan los costos antes de que los productos lleguen a los mercados internos o externos.
El deterioro vial y la falta de mantenimiento
Las rutas aparecen como el problema más visible de la red logística nacional. El informe identifica corredores deteriorados, escasez de información sobre caminos provinciales y una «carencia histórica de mantenimiento preventivo». Esa falta de conservación termina encareciendo las reparaciones y aumenta los riesgos para el tránsito pesado.
Empresas agroindustriales, mineras, siderúrgicas, pesqueras, energéticas y alimenticias coincidieron en que el transporte terrestre reduce su competitividad. Entre los reclamos aparecen los accesos deficientes a puertos, la falta de playas para camiones y las restricciones para la circulación de bitrenes. También se mencionan demoras en travesías urbanas y ausencia de infraestructura de apoyo para los transportistas.
El CFI propone priorizar la preservación de las rutas existentes antes de concentrar los recursos en nuevas autopistas. El plan contempla recuperar 2.515 kilómetros de trazas en estado malo o regular, pavimentar 3.700 kilómetros de banquinas y ampliar la capacidad de otros 3.500 kilómetros. El organismo también considera necesario intervenir en los puntos donde el tránsito pesado atraviesa zonas urbanas y genera demoras o accidentes.
Ferrocarriles con baja capacidad y puertos mal conectados
La red ferroviaria de cargas presenta un deterioro más profundo y perdió participación frente al transporte por camión. Una parte importante de la infraestructura opera con velocidades bajas, capacidad limitada y dificultades para conectar los distintos corredores. El informe advierte que la renovación de vías por sí sola no alcanzará para recuperar el sistema.
El CFI plantea completar el esquema de acceso abierto, mejorar la coordinación entre operadores y desarrollar centros donde puedan integrarse trenes, camiones y puertos. Esa articulación permitiría aprovechar las ventajas económicas y ambientales del ferrocarril en trayectos largos. Sin una gestión estable, la red continuará funcionando de manera fragmentada.
Los puertos cuentan con capacidad para atender una parte importante del comercio exterior, aunque sus accesos presentan serias deficiencias. Las demoras en el ingreso de camiones, la débil conexión ferroviaria y la división de competencias entre organismos reducen la eficiencia. Un aumento de las exportaciones podría profundizar esos cuellos de botella si las mejoras no acompañan el crecimiento de la actividad.
Los desafíos para Tucumán y el Norte Grande
El informe descarta una solución uniforme para todas las provincias. En el Norte Grande, las principales dificultades están vinculadas con las distancias hasta los puertos, la necesidad de mejorar los corredores bioceánicos y la conectividad de las economías regionales. Ese diagnóstico alcanza a Tucumán y a las actividades productivas que dependen de rutas y conexiones ferroviarias para llegar a los centros de consumo y exportación.
En Cuyo, las prioridades se concentran en los pasos internacionales y los corredores hacia el océano Pacífico. La Patagonia enfrenta costos vinculados con las grandes distancias, la baja densidad de cargas y las necesidades de los sectores energético, pesquero e hidrocarburífero. La región central, en cambio, registra mayores problemas de congestión, accesos metropolitanos y conexión con las terminales portuarias.
El CFI también propone avanzar hacia un modelo de «Logística 4.0». La iniciativa incluye sistemas de trazabilidad, digitalización de trámites, intercambio electrónico de información y una mayor coordinación entre organismos. El objetivo es reducir tiempos administrativos y mejorar la previsibilidad desde el origen de la carga hasta su destino.
El diagnóstico sostiene que la infraestructura debe planificarse como una red integrada y no mediante proyectos aislados. Las provincias reclaman que las inversiones contemplen las características de cada territorio y las necesidades de sus cadenas productivas. La falta de mantenimiento y coordinación continuará afectando la competitividad mientras las rutas, los trenes y los puertos funcionen como sistemas separados.
