Contrabando en Argentina: los productos inesperados que ingresan sin control y el costo para el Estado
El contrabando amplió su alcance en la Argentina y ya no se limita a celulares, ropa, tabaco, bebidas o neumáticos. Empresas de distintos sectores advierten sobre el ingreso irregular de pañales, máquinas de afeitar, cosméticos, termos, destilados y camisetas deportivas. La expansión de las plataformas digitales, los comercios de artículos importados y la apertura comercial facilitaron la circulación de mercadería sin trazabilidad.
Las compañías que operan dentro del circuito formal cuestionan la competencia desleal generada por la evasión de aranceles e impuestos. También alertan que muchos de esos productos carecen de garantía, controles sanitarios y certificaciones de seguridad. El fenómeno puede afectar además la reputación de las marcas originales cuando las falsificaciones o unidades irregulares presentan fallas.
Celulares, pañales y perfumes entre los rubros más afectados
El director ejecutivo de Newsan, Luis Galli, estimó que el contrabando supera el 40% en celulares y se ubica entre el 25% y el 30% en máquinas de afeitar Gillette. En pañales alcanzaría el 15%, mientras que en perfumes superaría el 80%. Según explicó, gran parte de la mercadería llega desde Brasil, Paraguay y Bolivia.
La titular de la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica (Afarte), Ana Vainman, señaló que uno de cada tres celulares vendidos durante 2025 no fue fabricado ni importado legalmente. María Eugenia Mayans, representante de Lenovo-Motorola, calculó que ingresan de ese modo unos tres millones de equipos por año. La incidencia del mercado informal había representado anteriormente entre el 5% y el 10% de las ventas.
La industria de bebidas también detectó un crecimiento de las operaciones ilegales. La Cámara de la Industria Cervecera estimó que el fenómeno alcanza al 40% de las ventas realizadas en autoservicios del Área Metropolitana de Buenos Aires. A la cerveza se sumaron licores, vodka, gin y whisky de marcas internacionales.
La directora de la Federación Argentina de Destilados y Aperitivos (FADA), Marcela Falasca, advirtió que esos productos quedan fuera de los mecanismos de fiscalización. La falta de controles puede representar un riesgo para la salud y genera una diferencia de costos frente a las empresas que pagan impuestos y cumplen las normas. El sector reclama una mayor supervisión de los canales de venta físicos y digitales.
Termos y camisetas también ingresan por vías ilegales
Las empresas Stanley y Lumilagro estimaron que la mitad de los termos que circulan en el mercado ingresó mediante contrabando. Las compañías alertaron que algunos productos estarían fabricados con metales tóxicos y fueron detectados incluso en comercios ubicados en aeropuertos. La ausencia de controles impide conocer el origen y la composición de esos artículos.
La falsificación de indumentaria deportiva creció al ritmo de la demanda por productos de la Selección argentina. La Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (Fecoba) calculó que siete de cada diez camisetas vendidas en la vía pública son copias. Los precios rondan los $35.000, frente a valores de entre $150.000 y $2,5 millones para distintas versiones oficiales.
Un representante de Adidas, Francisco Morello, afirmó que la venta callejera porteña aumentó un 6,5% en un año. También advirtió sobre la reconversión de puestos de diarios en espacios de exhibición de productos falsificados. Parte de esa mercadería ingresaría mediante declaraciones con valores inferiores a los reales.
El mercado ilegal del tabaco representa alrededor del 11% del sector, según Philip Morris Argentina. Su gerente de Prevención de Comercio Ilícito, José Benítez, mencionó maniobras de subdeclaración y el uso de estampillas falsas. En algunos casos se habrían informado valores de apenas $58 por atado, frente a precios superiores a los $2.000 para primeras marcas.
La pérdida fiscal se estima en USD 2.300 millones
Ante la falta de estadísticas oficiales consolidadas, la consultora MAP calculó que el Estado dejó de recaudar USD 2.300 millones durante 2025 por el comercio ilegal. El monto equivale al 0,3% del Producto Interno Bruto e incluye aranceles, IVA e impuestos internos no percibidos. El estudio también estimó la pérdida de unos 10.000 puestos de trabajo directos.
La cifra representa alrededor del 45% de los ingresos generados por las retenciones a las exportaciones o una cuarta parte de la recaudación del impuesto al cheque. De acuerdo con el informe, permitiría financiar unas 3.800 escuelas, 80 hospitales de alta complejidad o 1.900 kilómetros de rutas nacionales. La comparación busca dimensionar el impacto que tiene la evasión sobre los recursos públicos.
La cerveza encabeza las pérdidas sectoriales, con unos USD 1.100 millones, seguida por la industria textil, con USD 370 millones. El tabaco representa USD 240 millones y los celulares otros USD 190 millones. En materia laboral, el rubro textil habría resignado 4.250 puestos, el calzado 2.700 y los neumáticos 1.250.
La Argentina ocupa el puesto 120 entre 158 países evaluados por la Alianza Transnacional para Combatir el Comercio Ilícito (Tracit). El Gobierno reforzó controles mediante la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), la Aduana y la Secretaría de Comercio. El problema también motivó una conferencia regional organizada por la Cámara Argentina de Comercio (CAC) con representantes públicos y privados.
