La medicina estética atraviesa un cambio marcado por la expansión de procedimientos no quirúrgicos y tratamientos orientados a mejorar la calidad de la piel. Cada vez más pacientes buscan recuperar luminosidad, firmeza e hidratación sin modificar sus rasgos ni perder expresividad. Los especialistas describen una demanda centrada en verse más descansado y saludable, con intervenciones progresivas y personalizadas.

Según la International Society of Aesthetic Plastic Surgery, durante 2024 se realizaron cerca de 38 millones de procedimientos estéticos en el mundo. De ese total, 20,5 millones correspondieron a técnicas no quirúrgicas. Las aplicaciones con ácido hialurónico alcanzaron los 6,3 millones y crecieron un 5,2% frente al relevamiento anterior.

El cirujano plástico Raúl Banegas, integrante de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora (SACPER), explicó que la disciplina dejó de enfocarse únicamente en corregir los signos ya instalados del envejecimiento. La prevención, la regeneración de la piel y el estímulo de colágeno ganaron espacio dentro de los consultorios. «Las personas quieren verse mejor, pero naturales. Igual, pero mejor», resumió.

Bioregeneradores y tratamientos para mejorar la piel

Los bioregeneradores se incorporaron como una opción para pacientes que desean evitar cambios notorios en la estructura del rostro. Estos procedimientos trabajan sobre la hidratación profunda, la elasticidad, la firmeza y la producción de colágeno. Los resultados aparecen de manera gradual y buscan acompañar los cambios naturales de la piel.

Un estudio publicado en la revista Nature Aging observó que el envejecimiento biológico no siempre avanza de forma uniforme. Los investigadores identificaron períodos de mayor aceleración alrededor de los 44 y los 60 años. Esos momentos podrían explicar por qué algunas personas perciben una pérdida más rápida de tensión, luminosidad o hidratación en determinadas etapas.

Banegas sostuvo que el diagnóstico debe considerar la estructura completa del rostro antes de tratar una arruga puntual. El profesional comparó la evaluación con el análisis de una casa, donde primero se revisan el sostén y los cimientos antes de avanzar sobre los detalles. También advirtió que un procedimiento que funcionó en otra persona puede resultar inadecuado para un rostro con necesidades diferentes.

Láseres, bioestimulación y rellenos personalizados

La cirujana plástica Griselda Seleme señaló que los mejores resultados suelen surgir de planes que combinan distintas herramientas. Entre las alternativas aparecen los láseres, la luz pulsada, la radiofrecuencia, el ultrasonido, la bioestimulación y los rellenos. La elección depende del estado de la piel, la edad, la estructura facial y las expectativas del paciente.

La bioestimulación facial apunta a mejorar la firmeza y favorecer la producción natural de colágeno sin alterar los rasgos. Puede aplicarse en el rostro, el cuello y el escote, tanto para tratar la laxitud como con una finalidad preventiva. Los especialistas recomiendan avanzar de manera gradual y revisar la respuesta de la piel antes de sumar nuevas intervenciones.

Los rellenos con ácido hialurónico continúan utilizándose para tratar surcos, arrugas, pérdida de volumen o falta de definición. Existen productos con diferentes densidades, por lo que la elección debe adaptarse a cada zona y objetivo. La tendencia busca recuperar soporte y frescura sin eliminar por completo los signos de la edad ni generar un resultado artificial.

Los láseres y las tecnologías de energía también permiten abordar manchas, textura, poros, flacidez leve y pérdida de luminosidad. La consulta con un profesional habilitado resulta necesaria para determinar qué técnica es adecuada y descartar contraindicaciones. El nuevo enfoque de la medicina estética propone intervenciones más medidas, con planes individuales y una atención mayor sobre la salud y la calidad de la piel.