Candela Arizaga volvió a declarar este miércoles ante la Justicia y aseguró que Facundo Moyano no ejerció violencia contra ella durante el episodio ocurrido el martes en un departamento del barrio porteño de Belgrano. La influencer sostuvo que atravesó un «brote» y afirmó que buscará tratamiento para abordar la situación.

La joven se presentó en la Unidad de Flagrancia Norte, en el barrio de Saavedra, acompañada por su abogado Roberto Herrera. Tras prestar declaración, habló con la prensa y fue contundente: «El problema nunca fue Facundo, no me hizo nada».

Además, descartó que haya existido un hecho de violencia de género. «Para nada. Si hubiese sido así, lo habría dicho», expresó, y manifestó su intención de volver a encontrarse con el exdiputado. Incluso, confirmó que pidió a la Justicia que se levante la restricción de acercamiento que pesa sobre Moyano.

«Tuve un brote y lo voy a trabajar»

Arizaga explicó que recuerda muy poco de lo sucedido durante la madrugada del martes y aseguró que sufrió un episodio vinculado a su salud mental.

La influencer contó que esa noche había asistido a un partido junto a Moyano y que, tras regresar al departamento, hicieron dos pedidos de comida. Según relató, permaneció consciente hasta que «se le cruzaron los cables».

También aclaró que no considera que el episodio esté relacionado con un problema de adicciones. En cambio, sostuvo que atravesaba «cuestiones psicológicas», aunque reconoció que hasta ese momento no realizaba ningún tratamiento.

La joven también dijo que recién el miércoles recuperó plenamente la conciencia de lo ocurrido y que, desde entonces, decidió contratar representación legal propia. En ese sentido, aclaró que Diego Storto no era su abogado y agradeció el apoyo que recibió mientras ella permanecía internada.

Cómo continúa la causa

El caso comenzó durante la madrugada del martes, cuando Arizaga salió semidesnuda y en un evidente estado de desorientación del departamento de Moyano, ubicado sobre la avenida del Libertador, en el barrio de Belgrano.

En un primer momento, la joven manifestó haber sido agredida, lo que derivó en la detención de Facundo Moyano por disposición del fiscal Julián Pistone. El exdiputado fue imputado por lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en un contexto de violencia de género.

Sin embargo, horas más tarde Arizaga modificó su declaración y negó haber sufrido agresiones por parte del dirigente sindical. Esa nueva versión motivó nuevas medidas de investigación, entre ellas un allanamiento en el departamento donde ocurrió el episodio.

Moyano recuperó la libertad luego de prestar declaración indagatoria, aunque continúa imputado en la causa y debe cumplir una restricción de acercamiento y otras medidas impuestas por la Fiscalía mientras avanza la investigación.