La era de Marcelo Bielsa al frente de la selección de Uruguay transita sus horas más oscuras y, salvo un giro dramático, ingresó en su capítulo final. Apenas unas horas después de consumarse la dolorosa eliminación en la primera ronda del Mundial 2026, el director técnico rosarino desembarcó en Montevideo envuelto en un clima de extrema tensión y hermetismo, esquivando los micrófonos antes de la conferencia de prensa que marcaría su renuncia o destitución.

Un arribo en las sombras y las internas de la AUF

El búnker uruguayo sintió el impacto del fracaso. Durante la madrugada del lunes, el estratega de 70 años fue el primero en abandonar la zona VIP del aeropuerto internacional de Carrasco. Con el rostro adusto, Bielsa evitó cualquier contacto con la prensa apostada en el lugar y se retiró velozmente en un vehículo particular. Detrás de él caminaron los miembros de su cuerpo técnico, auxiliares, sparrings y el director de selecciones nacionales, Jorge Giordano.

La caída de Uruguay sacudió al continente: el equipo quedó último en una zona que compartió con España, Arabia Saudita y Cabo Verde, sumando apenas dos empates y una derrota. Al ser consultado sobre el futuro del banco de suplentes de cara a las fechas FIFA de septiembre y octubre, Giordano evitó dar precisiones rápidas pero dejó entornada la puerta de salida para el argentino. «Aún no se habló de eso, pero la idea es que asuma alguien de la estructura actual», explicó el dirigente, contemplando que la AUF se encuentra en un período de transición hacia las elecciones institucionales de 2027.

El respaldo del plantel y la lapidaria autocrítica del DT

A pesar de los persistentes rumores que señalaban una ruptura total entre el plantel y el cuerpo técnico, el defensor Sebastián Cáceres —único futbolista del plantel mayor que regresó en el vuelo chárter— rompió lanzas a favor del conductor rosarino. El zaguero del América de México fue tajante al declarar que existió mucha manipulación externa para dejar mal parado a Marcelo y ratificó el profundo respeto y agradecimiento de la gran mayoría del grupo hacia su trabajo.

Sin embargo, el propio Bielsa se encargó de firmar su propia sentencia tras el último partido con una crudeza fiel a su estilo. «Soy el único responsable de esta decepción. Lo que yo le dejo al fútbol uruguayo es nada. Cualquier aporte de un entrenador nunca se instala si no consigue resultados», había manifestado el técnico, reconociendo que su proceso no dejó ningún legado ante la falta de victorias en la cita máxima.

Este martes a las 18:00 horas, en los pasillos del Estadio Centenario, el experimentado entrenador hablará ante los medios de comunicación en lo que todo Uruguay califica como la crónica de un final anunciado para uno de los ciclos más ambiciosos y decepcionantes de la historia reciente de la Celeste.