Una escuela de Burruyacú se encamina a cerrar. Así lo anuncia Natalia Fernández, madre de uno de los alumnos que asiste a la institución y que dialogó con VOVE Tucumán sobre esta triste situación. Se trata de la Escuela 375 Francisco Molina, ubicada sobre la ruta provincial 321, kilómetro 7. La misma viene siendo violentada y robada hace bastante tiempo y, recientemente, sumó un nuevo capítulo en esta ola de inseguridad. 

“Efectivamente hubo un robo más en la institución. Hace unos meses nos robaron un parlante, juegos de micrófonos, ventiladores industriales; y ahora más que nada fue destrozo en la escuela. Solo se llevaron ollas y cubiertos de la cocina y roturas de puertas. La señora del kiosco también sufrió el robo, la bomba del agua la sacaron y la dejaron tirada”, lamentó Natalia. 

Natalia aseguró que “no hay presencia policial, lo prometido por el Estado no está cumplido ni respetado”. Asimismo, detalló que tras este robo “no hay clases”, ya que la institución se encuentra sin ollas y “no hay comedor”. 

“La gente de cooperadora no queremos hacer beneficios por estas causas. Entonces ¿qué solución hay? No la brindan. Ya no es el tema dialogar y llegar a un acuerdo porque sentimos que se burlan de nosotros. Se molestan por nuestro actuar pero no nos dicen cómo tenemos que proceder. Es lamentable, angustiante e indignante la situación. Pedimos presencia policial, un destacamento”, afirmó. 

La mujer señaló que también es necesario realizar algunas obras en la institución para agregarle mayor seguridad. “Pedimos el entelado o entapiado de la escuela para resguardar a la escuela y a los chicos en el horario escolar. Que el colectivo pase en horario a la salida porque los chicos deben esperar una hora y media y ya fueron presa de asaltos, ellos y las maestras de turno. Sin contar que se pidió presencia policial en ese horario, cosa que hasta aqui no hay”, expresó. 

“Hicimos un corte el año pasado porque entraron 7 veces a robar y a destrozar. Hubo una respuesta y los robos cesaron pero a un año de esto vuelve a ocurrir lo mismo, entonces cómo debemos proceder. Estamos cansados, agotados, tenemos una persona que nos hace donaciones y te aseguro que ya esta tambien agotada de ver que da y da y todo se lo llevan ellos. Las maestras llevan y traen las compus e impresoras todos los días porque ya no confían”, lamentó.