El Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a poner el foco sobre las políticas de asistencia frente al aumento del costo de vida. En un capítulo de su informe de Perspectivas Económicas Mundiales, el organismo cuestionó los subsidios generalizados y planteó que existen alternativas más focalizadas para proteger a los hogares vulnerables.

El análisis se da en un contexto de aumento de los precios de los alimentos y la energía asociado al conflicto en Medio Oriente. Según el organismo, estos incrementos afectan con mayor intensidad a las familias de menores ingresos, reducen el poder adquisitivo y pueden complicar las expectativas de inflación.

Para el FMI, las medidas generalizadas de contención de precios resultan “una forma costosa e ineficiente de proteger a los hogares durante las crisis del costo de vida”. Por eso, el organismo recomendó recurrir a transferencias dirigidas específicamente a los sectores más afectados.

“Las transferencias focalizadas y temporales constituyen la forma más eficaz de proteger a los sectores más vulnerables frente a un aumento repentino del costo de los productos básicos, al tiempo que facilitan el ajuste necesario de la demanda y preservan el espacio fiscal”, sostuvo el Fondo.

El organismo también advirtió sobre el impacto que pueden tener los subsidios generalizados sobre las cuentas públicas. Según el informe, brindar un nivel similar de protección mediante medidas destinadas a contener los precios “puede requerir entre 3 y 22 veces más recursos fiscales”.

El FMI señaló además que este problema puede agravarse cuando varios países aplican subsidios al mismo tiempo frente a un shock global de oferta. En ese escenario, el aumento de la demanda podría presionar todavía más sobre los precios y afectar especialmente a los países de menores ingresos, que cuentan con menos margen fiscal.

El pedido del FMI a la Argentina

El planteo sobre los subsidios se conoció mientras continúan las conversaciones entre el organismo y el Gobierno argentino por la tercera revisión del acuerdo vigente. La misión técnica terminó su trabajo y de su aprobación depende un desembolso cercano a los US$900 millones.

La vocera del FMI, Julie Kozack, señaló que las conversaciones con el equipo económico no se limitan a los aspectos técnicos del programa. El organismo también puso el foco en cómo ampliar los beneficios de la recuperación económica y lograr que alcancen a más sectores y trabajadores.

“Es importante asegurar que ese crecimiento, que hasta ahora ha sido muy amplio en los sectores energético, minero y agrícola, se distribuya más claramente en otros sectores de la economía, pero también en los trabajadores”, remarcó Kozack.

De esta manera, mientras el FMI mantiene el seguimiento del programa económico argentino, sus últimos planteos combinan la necesidad de preservar el espacio fiscal con un pedido para que la recuperación no quede concentrada en unas pocas actividades.