Las exportaciones argentinas de alfalfa y sus derivados crecieron 92% durante el primer trimestre de 2026 frente al mismo período del año pasado. Entre enero y marzo se vendieron al exterior 93.974 toneladas de productos forrajeros, harina y pellets de alfalfa, contra 48.773 toneladas registradas en 2025. Según informó la Secretaría de Agricultura, el ritmo actual permitiría cerrar el año con más de 190.000 toneladas exportadas y un ingreso superior a USD 75 millones FOB.

El crecimiento consolida una tendencia que lleva tres años consecutivos. Durante todo 2025, las ventas externas de alfalfa y derivados habían alcanzado 167.311 toneladas, un 28% más que en 2024. De ese total, 22.983 toneladas correspondieron a harina y pellets, mientras que 144.328 toneladas fueron productos forrajeros.

Brasil y Medio Oriente, entre los principales destinos

El mercado interno sigue siendo el principal destino de la alfalfa argentina, especialmente para alimentación animal en sistemas ganaderos y tambos. Sin embargo, en los últimos años aumentaron las exportaciones hacia Brasil y otros países limítrofes. La cercanía geográfica y los menores costos logísticos favorecieron ese avance regional.

Agricultura también destacó el crecimiento de las ventas hacia mercados de mayor exigencia, especialmente en Medio Oriente. Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos aparecen como destinos relevantes por su demanda forrajera. Para el Gobierno, esa presencia muestra la capacidad del sector para insertarse en mercados internacionales más competitivos.

Un cultivo clave para la ganadería

La alfalfa es uno de los principales cultivos forrajeros utilizados para alimentar animales. En la Argentina se estima una superficie sembrada cercana a las 3 millones de hectáreas, incluidas las áreas destinadas al consumo interno de la actividad pecuaria. Su importancia productiva está vinculada tanto a la ganadería de carne como a la producción lechera.

El principal polo productivo se encuentra en el sur de Córdoba, con unas 600.000 hectáreas. También hay producción relevante en Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, La Pampa, Neuquén, Mendoza y Santiago del Estero. Esa distribución permite abastecer a distintos sistemas ganaderos y, al mismo tiempo, ampliar la oferta exportable.

Valor agronómico y potencial exportador

El Gobierno también remarcó la importancia agronómica de la alfalfa. Se trata de un cultivo perenne que mejora el suelo por su sistema radicular profundo y por su capacidad de fijar nitrógeno. Esa característica la vuelve una herramienta relevante dentro de esquemas productivos que buscan eficiencia y sostenibilidad.

De acuerdo con registros del Instituto Nacional de Semillas, en el país existen 476 variedades de alfalfa inscriptas en el Registro Nacional de Cultivares. Agricultura definió al cultivo como un insumo clave para diversificar exportaciones y mejorar la producción de proteínas animales. El crecimiento de las ventas externas abre una oportunidad para sumar divisas desde una cadena que combina producción primaria, agregado de valor y demanda internacional sostenida.