Los bajos ingresos son la principal preocupación de casi la mitad de los argentinos
Los bajos ingresos se ubicaron como la principal preocupación de los argentinos, según un informe privado que volvió a mostrar el deterioro del bolsillo familiar. El relevamiento de Proyección Consultores indicó que el 49,9% de los encuestados mencionó ese problema por encima de la inseguridad y la inflación. El dato refleja un escenario en el que la pérdida de poder adquisitivo, el endeudamiento y las dificultades para llegar a fin de mes siguen condicionando la vida cotidiana de los hogares.
La inseguridad y el delito quedaron en segundo lugar, con el 40,1%, mientras que la inflación y los precios ocuparon el tercer puesto, con el 35,5%. Aunque la suba de precios perdió velocidad frente a otros períodos, el impacto acumulado sobre los salarios continúa presente en la percepción social. La preocupación ya no pasa solo por cuánto aumentan los precios, sino por la capacidad real de los ingresos para cubrir gastos básicos.
El bolsillo familiar, bajo presión
La encuesta también mostró una fuerte caída en la percepción sobre la economía del hogar. El 75,5% de los consultados aseguró que su situación económica empeoró o se mantuvo igual de mal durante los últimos meses. Dentro de ese grupo, el 55,4% afirmó que empeoró directamente, mientras que el 20,2% sostuvo que siguió igual de mal.
Solo el 24,5% indicó algún tipo de mejora o estabilidad positiva. De cara a los próximos seis meses, el pesimismo también se mantiene alto: el 62,5% cree que su situación seguirá igual de mal o será peor. En contrapartida, el 37,5% espera una mejora o una estabilidad favorable.
Más hogares recurren al endeudamiento
El informe también expuso el peso creciente del endeudamiento en la economía doméstica. Apenas el 35,9% de los encuestados afirmó que no tuvo que pedir dinero prestado durante el último mes para cubrir gastos. El resto recurrió a distintas formas de financiamiento para sostener consumos cotidianos.
Entre quienes pidieron ayuda, el 20,1% acudió a familiares o amigos. Otro 14,9% utilizó la tarjeta de crédito pagando el mínimo o en cuotas, mientras que el 11,6% solicitó préstamos bancarios. Además, el 10,1% recurrió a préstamos de Mercado Pago y el 7,5% acudió a entidades financieras.
La mirada general sobre el país también refleja ese clima de preocupación. El 61,4% de los consultados consideró que Argentina atraviesa una crisis económica. Otro 30,7% señaló que existen dificultades económicas, aunque sin llegar a una crisis, y solo el 7,9% describió la situación como normal o estable.
El salario sigue sin alcanzar
La misma tendencia apareció en un informe de Bumeran sobre la situación de las personas trabajadoras. Según ese relevamiento, el 87% considera que su salario no alcanza para cubrir sus necesidades básicas. El dato quedó dos puntos por encima del registro de 2025.
Además, el 74% de los talentos afirmó que su poder adquisitivo empeoró en los últimos meses. Ese porcentaje se ubicó 16 puntos por encima del estudio anterior, cuando el 58% había señalado una pérdida de poder de compra. La diferencia muestra que la desaceleración de la inflación no alcanza, por sí sola, para recomponer la percepción sobre los ingresos.
«La desaceleración de la inflación no implica automáticamente una recuperación del salario real. Después de varios años de pérdida acumulada del poder adquisitivo, las personas trabajadoras siguen destinando gran parte de sus ingresos a necesidades básicas como el alquiler y los alimentos», explicó Federico Barni, CEO de Bumeran. Según el informe, el alquiler aparece como el principal gasto para el 44% de los talentos.
Menos margen después de los gastos fijos
Barni también señaló que el desafío actual ya no pasa solamente por «ganarle a la inflación», sino por reconstruir capacidad de consumo y previsibilidad. Según planteó, la percepción social del salario suele recuperarse más lentamente que los indicadores macroeconómicos. Las personas evalúan su situación a partir de cuánto duran sus ingresos, si pueden ahorrar, si necesitan endeudarse menos y si sienten que pueden proyectar.
Otro punto que ayuda a explicar esa percepción es la caída del ingreso disponible. Según Equilibra, ese indicador bajó 0,4% en marzo. La consultora explicó que la diferencia entre ingreso real e ingreso disponible aparece cuando se descuentan gastos fijos difíciles de ajustar dentro del presupuesto familiar.
En ese grupo entran alquileres, expensas, transporte, educación, comunicación, tarifas de servicios públicos y medicina prepaga. Cuando esos costos suben más que los ingresos o por encima de la inflación promedio, queda menos margen para otros consumos. De acuerdo con Equilibra, todos los grupos registraron una reducción en su ingreso disponible después de afrontar esos gastos.
El informe también señaló que el ingreso disponible se mantiene muy por debajo de los niveles previos al cambio de gobierno. Frente al promedio de enero a septiembre de 2023, la caída llega al 12,2%. En el mismo período de comparación, el ingreso real total muestra un descenso del 6,6%.
