El gobierno de Donald Trump anunció la imposición de aranceles del 100% a medicamentos de marca importados, con el objetivo de forzar a las farmacéuticas a bajar precios o trasladar su producción a territorio estadounidense. La medida incluye plazos, excepciones y beneficios para las empresas que acepten acuerdos con la administración, en un contexto marcado por la presión sobre el costo de los medicamentos.

La decisión establece que las compañías podrán evitar el arancel total si firman compromisos de precios, anuncian inversiones productivas en el país o alcanzan acuerdos comerciales con el gobierno. Las grandes farmacéuticas tendrán 120 días para presentar planes, mientras que las firmas más pequeñas contarán con 180 días. Si optan por fabricar en Estados Unidos, el arancel se reduce al 20%, lo que funciona como incentivo directo a la relocalización industrial.

Desde la administración remarcaron que el objetivo es reconfigurar el mapa global de producción farmacéutica. “Esperamos que la mayor parte de los medicamentos patentados del mundo se fabriquen en América”, afirmó un funcionario durante el anuncio, en línea con la estrategia de reindustrialización y generación de empleo.

Hasta el momento, Estados Unidos cerró acuerdos con 17 fabricantes, de los cuales 13 ya fueron formalizados y cuatro siguen en negociación. Estos convenios permiten acceder a exenciones o tasas reducidas, siempre que las empresas cumplan con condiciones de producción local o precios pactados. En paralelo, los medicamentos provenientes de la Unión Europea, Japón, Corea del Sur y Suiza tendrán un arancel del 15%, mientras que el Reino Unido logró exportar sin aranceles por tres años tras un acuerdo específico.

El esquema también contempla beneficios adicionales para las compañías que adopten cláusulas de “Nación Más Favorecida” y desarrollen infraestructura productiva en el país, lo que podría dejarlas completamente exentas del arancel del 100%. Por ahora, los medicamentos genéricos quedaron fuera del alcance de la medida, aunque la Casa Blanca adelantó que revisará esta decisión dentro de un año.

Sobre el impacto en los precios, la administración aseguró que no habrá efectos en el consumidor final. “No tendrán impacto en el precio del producto en el estante”, sostuvo un portavoz, pese a que el costo de los medicamentos es uno de los temas sensibles en la agenda económica y política de Estados Unidos.

En la misma jornada, Trump firmó una orden ejecutiva para modificar el sistema de aranceles sobre acero, aluminio y cobre. El nuevo esquema mantiene un arancel del 50% para metales básicos, pero cambia la base de cálculo: ahora se aplicará sobre el precio total pagado por el cliente y no sobre el contenido específico de metal.

La reforma apunta a evitar maniobras de subdeclaración de valores en importaciones, una práctica detectada por las autoridades. Además, se estableció que los productos con menos de 15% de contenido metálico quedarán exentos, mientras que aquellos que superen ese umbral pagarán un 25% sobre el valor total. Esto impacta directamente en bienes industriales como electrodomésticos o maquinaria.

Desde la Casa Blanca explicaron que el objetivo es simplificar un sistema que generaba confusión y dificultades operativas. “Es más fácil, más sencillo, más directo”, señalaron, y destacaron que el nuevo esquema fue discutido con sectores industriales que dieron una respuesta favorable.

Las modificaciones entrarán en vigencia el próximo lunes y, según el gobierno, no deberían alterar significativamente el costo general del sistema, aunque podrían incrementar la recaudación. La medida se enmarca en la política comercial impulsada por Trump, que busca reforzar la producción interna tras el intento fallido de aplicar aranceles globales, bloqueado por la Corte Suprema meses atrás.