Aunque las exportaciones argentinas crecieron con fuerza durante 2025, el marcado salto de las importaciones recortó de manera significativa el resultado final de la balanza comercial. El superávit cerró el año en US$11.286 millones, lo que implicó una caída del 40% frente a los US$18.899 millones registrados en 2024.

Los datos surgen del último informe del Intercambio Comercial Argentino (ICA) elaborado por el INDEC, que confirma, no obstante, que el país mantiene 25 meses consecutivos de saldo positivo en su comercio exterior.

Diciembre cerró con saldo positivo y mayor intercambio

En diciembre de 2025, las exportaciones totalizaron US$7448 millones, mientras que las importaciones alcanzaron US$5556 millones. El intercambio comercial creció 4,7% interanual y dejó un superávit mensual de US$1892 millones, consolidando la tendencia positiva, aunque con menor holgura.

En el acumulado anual, las exportaciones de bienes sumaron US$87.077 millones, un incremento del 9,3% frente a 2024 y muy cerca del récord histórico de 2022. Las importaciones, en cambio, escalaron hasta US$75.791 millones, con un alza interanual del 24,7%, clave para explicar la reducción del saldo final.

Importaciones en alza: inversión y reactivación

Para Marcelo Elizondo, especialista en comercio internacional, el resultado sigue siendo relevante: “Se esperaba un superávit cercano a los US$7000 millones y terminó superando los US$11.000 millones, pese al fuerte crecimiento de las importaciones”.

El analista remarcó que el aumento estuvo impulsado principalmente por bienes de capital, cuya importación creció 51%, junto con bienes intermedios (+32,1%) y piezas y accesorios (+19,9%), un patrón asociado a mayor inversión y recuperación de la actividad.

En la misma línea, Víctor Beker, del Centro de Estudios de la Nueva Economía de la Universidad de Belgrano, explicó que el salto importador respondió a la liberalización del comercio exterior, tras un 2024 atravesado por restricciones como el régimen SIRA y los cupos cuantitativos.

Agro y energía sostuvieron las exportaciones

Del lado exportador, Emilce Terré, economista de la Bolsa de Comercio de Rosario, destacó el rol de los productos primarios, en especial la soja. “La guerra comercial entre Estados Unidos y China llevó al gigante asiático a buscar proveedores alternativos, y la Argentina se vio beneficiada”, explicó.

A ese impulso se sumó el crecimiento del complejo de combustibles y energía, donde comienzan a reflejarse las inversiones en hidrocarburos no convencionales. Según Elizondo, las exportaciones de este rubro ya representan 12,7% del total, un nivel que el país no alcanzaba desde hace años, impulsado en gran parte por Vaca Muerta.

Cambios en los destinos comerciales

Otro dato relevante fue la reconfiguración de los mercados de destino. Las exportaciones a China crecieron 61%, a India 35% y a Estados Unidos 28,7%, mientras que Brasil perdió peso relativo, reforzando el argumento a favor de diversificar acuerdos por fuera del Mercosur.

“El dato muestra que la complementariedad argentina hoy está más allá del bloque regional, lo que vuelve estratégico el acuerdo Mercosur–Unión Europea”, sostuvo Elizondo.

Vehículos y consumo importado, en foco

En 2025 también se destacó el aumento de las importaciones de vehículos, especialmente desde septiembre, cuando el ingreso de unidades híbridas y eléctricas con arancel cero impulsó el rubro. Esto contrastó con una caída del 3,1% en la producción local, lo que generó un déficit sectorial.

Además, el canal de compras puerta a puerta mostró un crecimiento sostenido, con fuerte presencia de indumentaria, calzado, electrónica liviana y artículos para el hogar.

Precios en baja y mayor volumen

Desde la consultora FIEL, Marcela Cristini señaló que el desempeño exportador se dio pese a precios internacionales relativamente bajos. En 2025, el índice de precios de exportación cayó 0,6%, pero el volumen exportado creció 10%.

En el caso de las importaciones, los precios bajaron 4,5%, mientras que las cantidades se dispararon 30,5%, un dato que confirma que el ajuste del superávit respondió más a mayor actividad económica que a un deterioro del frente externo.