La clase media se achica: seis de cada diez argentinos trabaja solo para subsistir, señala un estudio
La clase media argentina atraviesa un proceso de transformación que combina pérdida de poder adquisitivo, resignación de consumos y una creciente sensación de estancamiento social. Según un informe de la Fundación Pensar, seis de cada diez trabajadores del sector medio afirman que su empleo apenas les permite subsistir, sin posibilidades de progreso económico.
El relevamiento reveló que millones de personas se consideran de clase media aunque, por sus ingresos, no encajan en esa categoría. En promedio, los hogares debieron ajustar su consumo y modificar hábitos de compra durante los últimos meses. “Algo ocurrió a mitad de año”, señala el informe, al describir un cambio de clima social: el alivio dio paso a la preocupación.
Hoy, comprar duele. El 63% de los encuestados reconoció haber recortado servicios o actividades habituales, y la elección de segundas marcas se volvió una estrategia de supervivencia, sobre todo entre quienes se identifican como clase media baja o clase baja alta.
Una identidad en crisis
Para los especialistas, la clase media argentina mantiene un rasgo estructural: la aspiración al ascenso social. Sin embargo, ese impulso convive con el temor al retroceso. Los objetos de consumo se transforman en señales visibles de estatus; las marcas y los hábitos comunican pertenencia y distancia social al mismo tiempo.
En este contexto, el 55% de los argentinos cree que la clase media se está achicando, mientras solo dos de cada diez consideran que crece. Dos tercios de la población se ubican en el límite inferior de ese grupo: el 34% se define como clase media baja y otro 34% como clase baja alta.
El peso del consumo y la pérdida de bienestar
Entre los rubros más afectados por el ajuste figuran el ocio (57%), la indumentaria (38%), las primeras marcas (26%), las plataformas de streaming (23%) y las vacaciones (19%). En contraste, la cobertura médica privada es el gasto que más resisten abandonar (28%).
El informe advierte que las tarjetas de crédito están al límite: en los segmentos medios altos se utilizan al máximo y en los bajos se encuentran “detonadas”. La mora del sistema financiero se acerca al 10%, reflejo del sobreendeudamiento familiar.
Una estructura social en transformación
Ser considerado de clase media hoy requiere ingresos de entre $2.000.000 y $6.500.000 mensuales, equivalentes a entre dos y cinco canastas básicas totales. Bajo estos parámetros, existen siete millones de hogares de clase media, ocho millones de clase baja y menos de un millón de clase alta.
Aun así, 29 millones de argentinos se autodefinen como clase media, aunque solo 20 millones cumplen las condiciones económicas. Hace dos décadas, nueve de cada diez personas se identificaban con ese grupo; hoy, apenas cinco de cada diez mantienen esa percepción.
Educación, movilidad y expectativas
El 41% de los consultados considera que su situación económica es peor que la de sus padres, y solo un 27% cree que es mejor. Además, cuatro de cada diez lograron un mayor nivel educativo que sus progenitores, pero no mejoraron su posición social.
“La Argentina está esperando la carroza: que la educación y el trabajo vuelvan a ser pilares de movilidad ascendente”, concluye el informe de la Fundación Pensar, que asocia la pérdida de expectativas con la erosión del contrato social que definió históricamente al país.
Un fenómeno global
El retroceso de la clase media no es exclusivo de la Argentina. En China, la expansión fue vertiginosa desde los años 80, aunque enfrenta altos costos de vida; en España y Estados Unidos, la crisis económica y el estancamiento salarial deterioraron su estabilidad; y en Brasil, Chile y Perú, el crecimiento del sector medio depende del endeudamiento y de la informalidad laboral.
Los investigadores sostienen que la fragilidad estructural de la clase media es hoy un rasgo común en buena parte del mundo, y que en Argentina se expresa con mayor intensidad por la persistencia de la inflación, la informalidad y la caída de los ingresos reales.
