El síndico general de la Nación, Alejandro Fabián Díaz, afirmó que la corrupción es un flagelo cultural que «mata» y que el Estado debe mejorar su capacidad de control. En diálogo con Infobae, defendió la creación de indicadores intermedios para auditar políticas públicas en tiempo real y confirmó que ya eliminó 20 cargos políticos en la Sindicatura General.

Díaz, contador público egresado de la UBA y funcionario de carrera en la SIGEN desde 1993, remarcó que los casos de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) y el fentanilo contaminado dejaron en evidencia la fragilidad del sistema de control. «La corrupción no es solo un desvío administrativo ni financiero, es un fenómeno cultural que erosiona instituciones y mata», señaló.

El funcionario recordó que los cuadernos de la corrupción también mostraron la falla de todos los mecanismos de control y advirtió que sin educación ni justicia, los cambios culturales son imposibles.

Auditorías en tiempo real

Consultado por la polémica salida de su antecesor, Miguel Blanco, Díaz aclaró que no recibió indicaciones para limitar auditorías y que incluso la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, impulsó un esquema inédito de control: un tablero de mando con indicadores intermedios.

«Queremos evitar las autopsias administrativas y dar alertas tempranas. Si no se corrigen los desvíos durante la gestión, los objetivos nunca se cumplen», explicó.

Corrupción y cultura política

El titular de la SIGEN insistió en que la corrupción en la Argentina trasciende a los funcionarios y alcanza a la sociedad en general. «Los salarios del Estado están deprimidos y no hay razón para enriquecerse en la función pública. Pero existen ejemplos que alimentan la percepción de que quien llega a un cargo político automáticamente se beneficia. Eso destruye la confianza social», advirtió.

Díaz recordó los viejos sketches televisivos de Antonio Gasalla sobre la burocracia para ilustrar cómo la sociedad percibe al Estado. «Hay que revertir esa imagen con hechos: controles más ágiles, trámites más rápidos y políticas públicas que funcionen», sostuvo.

Argentina y los estándares internacionales

El funcionario destacó la necesidad de que el país cumpla con las normas de la OCDE, en el marco del proceso de ingreso a ese organismo. «Estar ahí nos permitiría incidir en la elaboración de políticas globales. Pero eso exige aggiornarse y cumplir estándares internacionales, especialmente en materia de transparencia y lucha contra la corrupción», subrayó.

Para Díaz, el verdadero desafío es cultural: «Si no se cambia la lógica social que naturaliza la corrupción, seguiremos siendo un país con instituciones débiles».