El Banco Central de Brasil sorprendió al mercado esta semana al elevar por séptima vez consecutiva la tasa de interés de referencia. La decisión, tomada por unanimidad, llevó la tasa Selic al 15% anual, el valor más alto desde julio de 2006. Se trató de una respuesta directa a una inflación aún por encima del objetivo oficial, pese a haber registrado en mayo una baja al 5,32%.

En paralelo, el real brasileño comenzó a apreciarse con fuerza. En lo que va del año, ganó un 12,5% frente al dólar, con una inflación acumulada de apenas 2,7%. El dólar en Brasil bajó de 6,18 reales a 5,49, y esa mejora relativa ya empieza a notarse en la relación comercial con la Argentina.

La apreciación del real podría mejorar la competitividad de las exportaciones argentinas. Durante los primeros cinco meses del año, el saldo comercial bilateral fue deficitario para Argentina en 2.451 millones de dólares, a contramano del mismo período de 2024, cuando había resultado superavitario en 142 millones.

El Banco Provincia destacó que la recuperación del tipo de cambio real bilateral permitió reducir el atraso respecto a niveles históricos. «La relación entre el peso y el real cerró 2024 un 20% por debajo del promedio, y ahora se acercó a los niveles de mediados del año pasado, quedando apenas 3,5% por debajo», señaló un informe de su gerencia de estudios económicos.

La tasa Selic y su impacto en la región

El endurecimiento monetario brasileño podría frenar el crecimiento, pero la actividad aún se mantiene firme. El índice IBC-Br, que anticipa el comportamiento del PIB, creció 0,2% en abril respecto de marzo, superando las estimaciones. El sector servicios lideró el repunte con una suba del 0,4%, mientras que la actividad agrícola e industrial cayó 0,9% y 1,1%, respectivamente.

En términos interanuales, la economía brasileña creció un 4% en abril. El fortalecimiento del real, en este contexto, responde tanto al alza de tasas como a una macroeconomía más estable que la de sus vecinos.

En la Argentina, el dólar oficial subió 12,6% en lo que va del año, por debajo de la inflación acumulada, que alcanzó el 13,3% hasta mayo. Esa diferencia erosionó la competitividad cambiaria, aunque el fortalecimiento del real ayuda a revertir parcialmente el desequilibrio.

Según datos del BCRA, el índice de tipo de cambio real con Brasil mejoró 10 puntos en 2025, pasando de 72 a 82 unidades sobre una base de 100. Se trata del nivel más alto desde agosto del año pasado, un dato clave para las exportaciones locales.

Una oportunidad para recuperar terreno

El economista Felipe Núñez, director del BICE, opinó que el tipo de cambio no necesita correcciones bruscas: «El dólar flota entre bandas. Con superávit fiscal, masa monetaria controlada y un BCRA recapitalizado, es lógico pensar en una apreciación real», escribió en X.

La mejora en la relación cambiaria con Brasil representa una oportunidad para reactivar sectores exportadores que habían perdido competitividad. Aunque los efectos no serán inmediatos, el nuevo escenario regional podría ofrecer un mayor margen para recuperar terreno en la balanza comercial con el principal socio del Mercosur.