Durante más de dos décadas, Ángel Páez sostuvo una batalla judicial silenciosa. Fue panadero, padre de familia y trabajador incansable. Pero también fue un hombre en busca de la verdad: saber quién era. Este mes, la Justicia le dio la razón.

Una sentencia del Juzgado Civil en Familia y Sucesiones III de Tucumán confirmó que Páez es hijo biológico del empresario Elías Chahla, uno de los hombres más prósperos de la provincia y padre de la actual intendenta de San Miguel de Tucumán, Rossana Chahla.

26 años de lucha y una verdad oculta

El expediente se inició en 1999. Chahla falleció en 2010 sin reconocerlo, y su familia negó toda vinculación. La resistencia fue tal que recién en 2022 se concretó un ADN postmortem, con exhumación incluida, que arrojó una compatibilidad del 99,88%. La prueba definitiva.

Ángel había descubierto en su adolescencia que quienes creía sus padres eran en realidad sus abuelos, y que su hermana era su verdadera madre. Años después entendería también la identidad de su padre biológico: un comerciante de apellido Chahla, al que recordaba vendiendo caramelos cerca de su escuela en Leales.

Según reconstruyó, su madre, María Trinidad Páez, quedó embarazada a los 18 años y fue abandonada. “Mi abuelo, siendo analfabeto, dijo ‘venga m’ija, acá donde dos comen, tres’ y nunca permitió que ella fuera a rogar”, recordó.

La Justicia le dio la razón

Después de rechazos, apelaciones y años de espera, el fallo del juez Carlos Torino confirmó el vínculo biológico y ordenó una indemnización de 10 millones de pesos por “las consecuencias no patrimoniales derivadas de la falta de reconocimiento paterno”.

Además, el magistrado sostuvo que toda persona tiene derecho a conocer su identidad, y dejó habilitada la vía para que Páez reclame ahora su parte de la herencia. Se estima que el patrimonio original de Elías Chahla ronda los 40 millones de dólares.

Un nuevo comienzo

Con 51 años y tras haber cerrado su panadería en 2020, Ángel trabaja actualmente con uno de sus hijos. Gana 500 mil pesos al mes. Su anhelo no es la fortuna: sueña con crear una empresa familiar que incluya a sus hijos y nietos. “Quiero que puedan vivir dignamente”, dijo.

Y agregó: “Espero cambiar mi estilo de vida y mejorar mi salud. En 2013 tuve una muerte súbita, pero la capacidad me sobra”. Hoy, después de 26 años, finalmente se siente visto. Su madre, asegura, “ya puede descansar en paz”.