«Libros que viajan»: la particular propuesta para intercambiar libros en Tucumán
«Te imaginas un mundo donde los libros nunca duermen, donde cada página sigue viva en nuevas manos, donde las historias encuentran nuevos ojos que las descubran. Este mundo lo creamos juntos.». Con este preámbulo, Mirta Brand, una amante de la lectura, invita a un particular intercambio abierto de libros. «Libros que viajan» es una iniciativa que busca la circulación de ejemplares, de manera que estos sean expuestos en un espacio abierto frente aquellos que quieran intercambiarlos o simplemente llevarlos y leerlos. El punto de recolección se encuentra en avenida Colón 111 (San Miguel de Tucumán). Las donaciones se podrán hacer hasta el 1 de abril, de 8 a 12. Los libros serán expuestos el 4 de abril en la misma ubicación.
La propuesta invita a un espacio colaborativo y de encuentro. Cada persona puede donar ejemplares y dejar su aporte. De esta manera, las historias pueden ser compartidas con más personas. Muchos de los que participan pueden encontrar inspiración a través de los textos y también darle un nuevo destino a aquellos libros que quedan olvidados en algún rincón. Para Brand, un libro puede cambiar una vida. «Las palabras no tienen dueño, pero sí destino. Hagamos que cada libro encuentre el suyo», escribe. Con este postulado, la principal impulsora de esta propuesta, busca que más tucumanos se sumerjan en este encuentro genuino y natural entre lectores. La propuesta se realiza dos o tres veces al año, atrayendo todo tipo de público y mostrando a las claras el enorme interés que existe por la lectura.
«Dona una historia, lleva un universo»
En diálogo con VOVÉ Tucumán, Brand, propietaria de una empresa de ferretería industrial habló sobre los comienzos de esta idea que crece cada año en redes sociales. «Mediante las redes, pedíamos libros, la gente donaba sus libros y nosotros lo plantábamos en las paradas de ómnibus. Eso hicimos durante dos o tres años, antes de las fiestas de fin de año. Luego comprendí que iba a ser mucho más interesante si convocaba y los exhibía en la vereda de la empresa para que cada uno retire el libro que necesite realmente», relató.
Aún con el impulso del mundo virtual, Mirta asegura que la donación de libros arrancó cerca de 2001, «en plena hecatombe económica». «Un día, tenía un libro en mi escritorio, ‘Los cuatro acuerdos’ del Dr. Miguel Ruiz. Yo veía que la gente pedía permiso para acceder a mi escritorio y me preguntaba qué estaba leyendo y por qué leía eso. Después de algunos días hice copias del libro y las puse en el mostrador donde se entregaba la mercadería. La gente preguntaba si podía llevar un libro. Se los llevaban y para mi hermosa sorpresa, la gente los devolvía una vez leído. Unos diez libros pasaron por muchas manos. Ahí surge la idea real de que los libros vuelvan a manos de la gente. Dado que son tan onerosos, pensé en pedir que la gente entregue aquellos libros que ya hayan sido leídos o que ya nadie los usaba en casa. Pasamos a plantar los libros y luego pasamos a donaciones de mayor volumen», relató.
Un llamado para todos
Brand, destacó el rol de los empleados de la empresa para seleccionar y acomodar los libros. «Todos participamos. Llegan los libros, los seleccionamos, los acomodamos, los ponemos en cajas, más o menos por orden de títulos y demás. Se los exhibe el día señalado, en este caso es el 4 de abril en la vereda del local», explicó. Por otro lado, resaltó la enorme transversalidad de la convocatoria. «¿Quiénes vienen por los libros?. Todos, alumnos de la universidad que bajan o suben a los colectivos, gente que pasa en auto y para, gente de a pie, quien sea. Lo más interesante y lo más hermoso para mí es que la gente realmente elige el un libro. Podrían llevar lo que quieran y no, se llevan un libro. Si alguien necesita más de un libro, pregunta si puede. Nos pasa muchísimo que alguien viene, deja libros y se lleva otros», concluyó.
