Vuelta a los botones: los nuevos modelos que buscan sacar las opciones y pantallas
El auge de las pantallas gigantes en los autos empieza a retroceder. La tendencia de concentrar controles en displays táctiles —primero impulsada por marcas de autos eléctricos y luego copiada por modelos convencionales— quedó bajo la lupa por un motivo central: la distracción del conductor. En ese escenario, Euro NCAP, el organismo independiente que califica la seguridad de los vehículos en Europa, empuja un giro: los autos no deberían aspirar a 5 estrellas si funciones esenciales siguen dependiendo de la pantalla y deberían volver a los botones.
La discusión se instaló porque tareas simples y frecuentes —como activar balizas, usar luces de giro, encender el desempañador, regular la climatización o subir y bajar el volumen— obligan a apartar la vista del camino cuando se operan desde menús táctiles. Reguladores y fabricantes comenzaron a admitir que esa lógica de “funciones tipo iPhone” puede sumar riesgos en el manejo cotidiano.
Qué funciones volverían a mandos físicos
La nueva lógica apunta a que acciones básicas y de uso inmediato no requieran navegar por pantallas ni buscar “zonas” táctiles. En la lista de funciones mencionadas como esenciales aparecen:
- Balizas
- Luces de giro
- Desempañador
- Climatización automática / controles de temperatura
- Volumen del audio
El principio detrás del cambio es simple: deben poder accionarse sin desviar la atención del tránsito y con un gesto intuitivo, como ocurrió históricamente con botones, teclas o perillas.
Por qué se impusieron las pantallas
El giro digital no surgió solo por moda. En nombre de eficiencia, reducción de peso y simplificación del cableado, marcas como Tesla empujaron la eliminación de controles tradicionales, trasladando incluso funciones sensibles a comandos táctiles o botones no convencionales. En esa misma línea, se recortaron mandos de climatización, sonido y otros controles que antes estaban “a mano”.
Después, el modelo se expandió: fabricantes de autos convencionales, que no necesitan el mismo ahorro de peso que un eléctrico, adoptaron la centralización en pantalla por costos, diseño y “sensación tecnológica”. El resultado fue un interior más minimalista, pero también más dependiente de menús.
China endurece el criterio: manijas ocultas, afuera
El repliegue digital no es solo europeo. China avanzó sobre otro punto sensible: prohibió manijas exteriores ocultas eléctricas y cuestionó botones interiores poco visibles, tras casos en los que, luego de accidentes, hubo dificultades para abrir puertas desde afuera y rescatar ocupantes. La exigencia apunta a mecanismos mecánicos accionables con espacio suficiente para una mano desde distintos ángulos y, por dentro, sistemas claramente visibles para cada ocupante.
Un cambio que también afecta al diseño
El predominio de pantallas no solo impactó en la seguridad: también homogeneizó la estética interior, con cabinas que repiten el mismo esquema (pantalla central como protagonista, espacios para carga inalámbrica y pocos mandos físicos). La discusión actual abre una etapa distinta: más tecnología, pero con controles críticos que vuelvan a ser táctiles de verdad.
