Phoenix Global Resources avanza con un ambicioso plan de inversión de USD 6.000 millones en Vaca Muerta. En los próximos días solicitaría su ingreso al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), en una movida que busca expandir su operación en el shale argentino y sumar nuevos activos en la cuenca neuquina.

La compañía, controlada por Mercuria Energy Group, proyecta desarrollar áreas en el sector oriental del yacimiento y cerrar la adquisición de un nuevo bloque, en una estrategia de crecimiento a varios años que ya incluye desembolsos cercanos a USD 1.000 millones desde la implementación del régimen en 2024. Su CEO, Pablo Bizzotto, explicó que el programa oficial no solo mejora la rentabilidad sino que brinda previsibilidad: “Lo que hace el RIGI es virtualmente trasladarte a un país desarrollado en tu activo”, afirmó, y remarcó que el principal valor está en la estabilidad de las reglas de juego.

El impulso del Gobierno a través del RIGI se consolidó como una herramienta clave para atraer inversiones energéticas y mineras, con beneficios fiscales y garantías jurídicas que buscan revertir años de desconfianza. En ese marco, la decisión de incluir plenamente a Vaca Muerta dentro del esquema aceleró proyectos y reactivó negociaciones en todo el sector, con empresas como Tecpetrol y Pampa Energía preparando iniciativas de gran escala.

El contexto internacional también juega a favor. Con el precio del Brent por encima de los USD 110 en medio de tensiones geopolíticas, el shale argentino gana atractivo como proveedor global. La producción nacional ya ronda los 900.000 barriles diarios, con un tercio destinado a exportaciones, y el crecimiento proyectado por Phoenix —que apunta a aumentar un 260% su producción hacia el final de la década— refuerza esa tendencia.

En paralelo, el Gobierno apuesta a sostener un esquema de mercado sin intervenciones directas en los precios del crudo, un punto que históricamente generó tensiones con las petroleras. “El mercado argentino está funcionando con export parity”, sostuvo Bizzotto, quien consideró que ese alineamiento con valores internacionales es una señal clave para los inversores extranjeros.

El avance de estas inversiones se da mientras continúa la construcción de infraestructura estratégica, como nuevos oleoductos que permitirán ampliar la capacidad de transporte y exportación. En ese escenario, Vaca Muerta se posiciona como uno de los principales motores de crecimiento económico y generación de divisas para la Argentina en los próximos años.