Un nuevo fármaco abre un nuevo camino hacia la recuperación de un ACV con un cambio de paradigma
Cada año, más de 11,9 millones de personas en todo el mundo sufren un accidente cerebrovascular (ACV), una de las principales causas de discapacidad y muerte, según el último informe de la Carga Global de Enfermedades (GBD). En América Latina, la mortalidad por esta afección aumentó un 24,1% en las últimas tres décadas, lo que evidencia la necesidad de tratamientos más efectivos.
En este contexto, un avance clave en la lucha contra el ACV es el uso de la tenecteplasa, un medicamento que marca un cambio de paradigma en el tratamiento del ACV isquémico agudo. Esta droga ha demostrado mayor facilidad de administración y eficacia en comparación con su predecesor, la alteplasa, lo que representa un progreso significativo en la reducción de secuelas y en la mejora de la recuperación de los pacientes.
Una alternativa más eficaz y de aplicación rápida
El ACV isquémico representa el 90% de los casos de accidente cerebrovascular y ocurre cuando un coágulo bloquea una arteria cerebral, interrumpiendo el flujo sanguíneo al cerebro. En este tipo de emergencia médica, el factor tiempo es crucial, ya que cada minuto sin tratamiento implica la muerte de millones de neuronas.
El doctor Pablo Ioli, presidente de la Sociedad Neurológica Argentina (SNA), destacó que la tenecteplasa permite mejorar la atención en un tratamiento donde cada segundo cuenta. «El ACV es una de las enfermedades donde cada minuto es vital. Reconocer los síntomas y actuar rápido puede cambiar el desenlace», señaló.
A diferencia de la alteplasa, que requiere una administración en infusión continua durante 60 minutos, la tenecteplasa se aplica en una única inyección intravenosa en 5 a 10 segundos, facilitando una intervención más rápida y eficaz.
Un estudio realizado por expertos uruguayos y publicado en la Revista Médica de Uruguay en 2024 evaluó la efectividad de este fármaco en 69 pacientes. Los resultados indicaron que la tenecteplasa ofrece resultados similares en seguridad y eficacia a la alteplasa, con la ventaja de una aplicación más sencilla y un mejor costo-beneficio.
Cómo funciona y cuál es su impacto en la recuperación
Uno de los factores clave que diferencian a la tenecteplasa es su vida media prolongada, que oscila entre 20 y 24 minutos, en comparación con los 5 a 10 minutos de la alteplasa. Esto permite una acción terapéutica más duradera en el organismo y optimiza su efecto sobre los coágulos.
Además, la tenecteplasa requiere una dosis menor (0,25 mg/kg frente a los 0,9 mg/kg de la alteplasa), lo que simplifica su aplicación y reduce la complejidad del tratamiento.
Estudios recientes, como el realizado por los neurólogos Javier Francisco Torres Zafra y Germán Enrique Pérrez Romero, evidencian que la tenecteplasa podría generar una respuesta más rápida y una mejor recuperación neurológica en comparación con la alteplasa, sin un aumento en los riesgos de hemorragias cerebrales o mortalidad.
El desafío de la prevención: cómo reducir el riesgo de ACV
Si bien este avance marca un hito en la recuperación del ACV, la prevención sigue siendo el pilar fundamental para reducir la incidencia de esta enfermedad.
El doctor Pedro Lylyk, director de la Clínica Sagrada Familia y ENERI de la Ciudad de Buenos Aires, destacó que adoptar un estilo de vida saludable es esencial. «Si mantenemos una alimentación equilibrada, realizamos actividad física regularmente y evitamos sustancias perjudiciales como el tabaco y el alcohol, estaremos reduciendo significativamente el riesgo de sufrir un ACV», explicó.
Otros factores clave en la prevención incluyen:
- Control de la presión arterial, ya que la hipertensión es el principal factor de riesgo de ACV.
- Chequeos médicos regulares para detectar factores de riesgo a tiempo.
- Sueño de calidad, ya que la falta de descanso adecuado ha sido vinculada con mayor incidencia de ACV.
- Sociabilidad y salud mental, dado que el aislamiento social puede incrementar el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Un paso adelante en la lucha contra el ACV
El panorama global indica que las enfermedades cerebrovasculares han empeorado en los últimos años, según el doctor Esteban Londoño, especialista en Salud Pública. En América, 2 millones de personas mueren anualmente por enfermedades cardiovasculares, y alrededor de 700.000 muertes podrían haberse evitado con prevención y atención temprana.
Con la incorporación de la tenecteplasa en el tratamiento del ACV isquémico, la medicina da un paso adelante en la lucha contra esta patología. La rapidez en la intervención médica y la conciencia sobre la importancia de la prevención y el reconocimiento de síntomas son claves para reducir la mortalidad y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
