Un inusual fenómeno marino sorprendió en las costas de Río Negro, donde más de cien tiburones bacota fueron avistados nadando juntos cerca de la superficie. El registro fue captado por un drone en el Golfo San Matías, frente a la zona de Las Grutas y San Antonio Oeste. Las imágenes muestran decenas de siluetas moviéndose en conjunto bajo el agua, algo que rara vez puede observarse en el Mar Argentino.

El hallazgo generó interés entre especialistas y residentes de la región. Además de su impacto visual, el evento abrió nuevas preguntas sobre el comportamiento de esta especie en las costas patagónicas. Científicos que analizaron el material señalaron que se trata de un registro excepcional.

El tiburón bacota, un habitante del Atlántico sur

La especie observada es el tiburón bacota (Carcharhinus brachyurus), también conocido como tiburón cobrizo. Se trata de un escualo costero que puede alcanzar hasta tres metros de longitud y superar los 100 kilos de peso. En aguas argentinas es uno de los representantes más comunes de su género.

El bacota se reconoce por su coloración dorsal bronceada y su cuerpo robusto. Aunque suele habitar el Atlántico sur, normalmente permanece a mayor profundidad. Por ese motivo, su presencia rara vez es visible desde la superficie.

Por qué fue tan difícil registrarlos

El investigador Alejo Irigoyen, del CONICET en el Centro Nacional Patagónico (CENPAT), explicó que el avistamiento es especialmente llamativo por las condiciones del Mar Argentino. Según indicó, las aguas de la región suelen ser turbias y los tiburones acostumbran nadar por debajo de los cinco o seis metros de profundidad.

En este caso, varios factores coincidieron para permitir la filmación. Una marea muy baja, condiciones climáticas favorables y la claridad del agua facilitaron que el drone captara el cardumen desde el aire. Para los científicos, se trata de uno de los registros visuales más claros de esta especie en la región.

Posibles razones del agrupamiento

Las imágenes muestran a más de cien tiburones desplazándose juntos en una zona relativamente cercana a la costa. Este tipo de concentración no es común y aún no tiene una explicación definitiva.

La bióloga marina Florencia Fernández, integrante del Grupo CONDROS y del Centro de Investigación Aplicada y Transferencia Tecnológica en Recursos Marinos (CIMAS), señaló que podría tratarse de un fenómeno asociado a la reproducción. Sin embargo, aclaró que todavía no existen datos suficientes para confirmar esa hipótesis.

Una especie migratoria

Los especialistas coinciden en que el bacota presenta patrones migratorios en el Atlántico sur. Durante los meses más cálidos suele desplazarse hacia el sur del continente, lo que explicaría su presencia en el Golfo San Matías durante esta época del año.

La región ofrece condiciones favorables para estos animales, tanto por la temperatura del agua como por la disponibilidad de alimento. Aun así, la magnitud del agrupamiento captado por el drone supera lo que habitualmente se registra en la zona.

Una especie vulnerable

El tiburón bacota está catalogado como especie vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN). Sus poblaciones han mostrado un descenso sostenido en distintas regiones del mundo.

Entre las razones de esta vulnerabilidad está su lento ciclo de vida. Los bacotas alcanzan la madurez sexual recién alrededor de los 20 años y tienen pocas crías por camada, lo que dificulta la recuperación de sus poblaciones cuando disminuyen.

El rol de la tecnología en la investigación

El avistamiento fue registrado por el piloto de drone Maximiliano Facundo Cartes Salas, quien compartió el material con investigadores para su análisis. Este tipo de herramientas se volvió clave para estudiar especies marinas difíciles de observar.

Los científicos también decidieron no revelar la ubicación exacta del registro para evitar la pesca furtiva. El objetivo es proteger el área y evitar que pescadores deportivos o comerciales se acerquen al lugar atraídos por el hallazgo.

Un ecosistema marino clave

El Golfo San Matías es uno de los ambientes marinos más ricos de la Patagonia. En la zona se han registrado 12 especies de tiburones y 19 de rayas, lo que confirma su importancia para la biodiversidad del Atlántico sur.

Los tiburones cumplen un rol fundamental en ese ecosistema. Como depredadores tope ayudan a regular poblaciones de otras especies y contribuyen al equilibrio de la cadena alimentaria marina.