En enero, los ingresos registraron una suba promedio del 2,9%, por encima del 2,2% que marcó la inflación. Sin embargo, la recuperación del poder adquisitivo sigue siendo dispar entre sectores y no alcanza aún los niveles previos de salarios a la devaluación de diciembre de 2023.

Los primeros datos oficiales del 2025 muestran una tenue recuperación del poder adquisitivo. Según el Índice de Salarios publicado por el INDEC, en enero los sueldos tuvieron un incremento promedio del 2,9%, mientras que la inflación mensual fue del 2,2%. Sin embargo, al desagregar los datos por sector, la mejora no fue uniforme.

El principal impulso vino del segmento informal, donde los salarios crecieron un 8,6%. En cambio, los trabajadores privados registrados apenas alcanzaron un 2,3% de aumento y los del sector público quedaron por debajo del IPC, con una suba del 0,9%.

Un repunte frente a la inflación interanual

En los últimos doce meses, los tres sectores mejoraron en términos reales. El ingreso promedio del sector privado formal creció un 111%, el del sector público un 97,5% y el de los trabajadores informales un 189,6%. En ese mismo período, la inflación acumulada fue del 84,5%.

Pese a este repunte interanual, el impacto de la devaluación de diciembre sigue latente. Si se analiza el período enero 2023 – enero 2025, los salarios aún corren detrás del aumento general de precios: el IPC acumuló un alza del 554%, mientras que los ingresos del sector privado registrado subieron 543%, los del sector público 429% y los del empleo informal 549%.

Salarios vs. canasta básica: una brecha que se achica

La mejora de enero también se reflejó frente al costo de vida básico. Según el Indec, la Canasta Básica Total (CBT) y la Canasta Básica Alimentaria (CBA) aumentaron apenas un 0,9% ese mes, muy por debajo del alza salarial del 2,9%. Esta diferencia ayuda a aliviar, aunque de forma marginal, la presión sobre los índices de pobreza e indigencia.

No obstante, los especialistas advierten que para que esta tendencia tenga un impacto sostenido sobre la situación social, deberá mantenerse durante varios meses. El próximo informe de indicadores socioeconómicos del Indec será clave para evaluar si la mejora se traduce en una baja concreta de la pobreza.

La evolución de los salarios reales será uno de los factores determinantes en el clima social y económico del 2025. La capacidad de los sueldos para seguir superando a la inflación, sumada al comportamiento de la canasta básica, definirá no solo el nivel de consumo interno sino también el margen de maniobra del Gobierno frente a los indicadores sociales.