Rutas al límite: el mapa del deterioro vial que convierte los viajes en una ruleta rusa
El deterioro de las rutas nacionales encendió una señal de alarma entre trabajadores viales y especialistas en seguridad. Un informe técnico de la Federación del Personal de Vialidad Nacional (FEPEVINA) advierte que entre el 65% y el 70% de la red vial nacional se encuentra en estado regular o directamente malo, como consecuencia de la paralización de la obra pública y la falta de mantenimiento preventivo de las rutas.
El documento, titulado «Desmantelamiento institucional y Emergencia Vial», señala que el abandono de las rutas no solo impacta en la logística productiva y el turismo, sino que también tiene un correlato directo en la siniestralidad: las muertes por accidentes de tránsito crecieron 14% interanual, con 4.369 víctimas fatales registradas.
Región Centro y Sur: circular como “jugar a la ruleta rusa”
En el centro y sur del país se concentran algunos de los tramos más comprometidos, atravesados a diario por tránsito pesado vinculado al agro y la energía.
Ruta Nacional 33 (Buenos Aires – Santa Fe)
El informe la define como uno de los casos más críticos. Conecta los puertos de Bahía Blanca y Rosario, pero presenta fallas estructurales severas: la base del asfalto cedió en varios sectores y los bacheos duran menos de seis meses debido al paso constante de camiones de la cosecha.
Ruta Nacional 151 (Río Negro – La Pampa)
Clave para la actividad de Vaca Muerta, su estado es calificado como de “abandono total”. Los baches tipo cráter obligan a los vehículos a circular por la banquina. El diagnóstico técnico es contundente: el bacheo ya no sirve y se necesita una reconstrucción integral para soportar equipos petroleros.
Ruta Nacional 35 y corredores patagónicos
Se registran tramos con superficie desgranada, pérdida de áridos y calzada muy debilitada, lo que incrementa el riesgo de despistes y vuelcos.
Litoral y pasos fronterizos: colapso logístico y riesgo vial
En el noreste del país, el deterioro de las rutas afecta directamente el comercio internacional con Brasil y Uruguay y multiplica los puntos críticos de seguridad vial.
Ruta Nacional 121 (Corrientes)
Acceso al puente Santo Tomé – São Borja, presenta una falla estructural completa con ahuellamiento severo. El informe indica que no admite más reparaciones parciales y requiere reconstrucción total.
Ruta Nacional 119 (Corrientes)
Considerada un “punto rojo”, especialmente en cercanías de Curuzú Cuatiá. La combinación de camiones y turistas sobre una calzada con “piel de cocodrilo” y bordes destruidos eleva el riesgo de accidentes.
Ruta Nacional 120 (Corrientes)
Une Ituzaingó con Virasoro. El tránsito de la industria forestal dejó sectores directamente intransitables, según el relevamiento técnico.
Rutas A015 y 136 (Entre Ríos)
Accesos a los puentes de Salto Grande y Fray Bentos. Presentan descalce de banquinas y agotamiento estructural, pese a su rol clave como corredores turísticos y de exportación.
Ruta Nacional 1V11 (Santa Fe)
Atraviesa la zona portuaria con un deterioro crónico. El bacheo recurrente no logra resolver un problema estructural de fondo.
Provincia de Buenos Aires: obras frenadas y más riesgo
En el distrito con mayor volumen de tránsito del país, la paralización de obras de transformación en autopista agravó un escenario ya complejo.
Ruta Nacional 5
Usuarios la denominan el “peaje hacia la muerte”: subieron las tarifas, pero no hubo mejoras. La variante Suipacha avanza a ritmo mínimo o está directamente detenida, generando congestión y choques en un tramo saturado.
Ruta Nacional 3
Obras paralizadas en el tramo San Miguel del Monte – Gorchs, acceso clave de la producción cerealera al puerto de Bahía Blanca. Se registra alta siniestralidad por choques frontales.
Ruta Nacional 7
Aunque tiene sectores de autopista, la variante Chacabuco está frenada desde 2025. El tránsito debe atravesar zonas urbanas o desvíos peligrosos, con baches profundos y falta de iluminación.
Noroeste: autovías inconclusas y riesgo permanente
Ruta Nacional 34 (Jujuy – Salta)
Clasificada como de alto riesgo. Las obras financiadas por el Banco Mundial para convertirla en autovía quedaron inconclusas tras el retiro de contratistas y el vencimiento del préstamo. Presenta ahuellamiento profundo por el transporte de caña de azúcar y logística internacional.
