Presionaban para extraer órganos pese a signos de vida: una investigación federal sacude a una organización de donación en EE.UU.
Una investigación del Gobierno de Estados Unidos reveló graves irregularidades en el sistema de donación de órganos en Kentucky. En al menos 73 casos, la organización encargada de coordinar trasplantes impulsó procedimientos pese a que los pacientes mostraban signos de recuperación. Algunos llegaron incluso a despertar cuando se preparaban para la cirugía. Así lo detalla Brian M. Rosenthal para el NYT.
El caso que desató la alarma ocurrió hace cuatro años, cuando un hombre que iba a ser desconectado del soporte vital comenzó a moverse, llorar y negar con la cabeza. Aun así, se inició el proceso para la extracción de sus órganos. No fue un hecho aislado. Según la investigación, en decenas de pacientes se ignoraron señales neurológicas activas y se avanzó con preparativos para la intervención.
La modalidad bajo sospecha: “Donación tras muerte circulatoria”
A diferencia de los trasplantes convencionales, en los que el donante es un paciente con muerte cerebral, esta modalidad se basa en pacientes que aún conservan alguna actividad cerebral pero no se espera que sobrevivan. Están en coma y conectados a respiradores.
Una vez que la familia autoriza la donación, el paciente es llevado a quirófano, se le retira el soporte vital y se espera a que muera en el lapso de una o dos horas. Si eso ocurre, se inicia la extracción de órganos tras esperar cinco minutos. Existen normas estrictas para evitar que se provoque la muerte o se adelante la cirugía.
El rol de la organización denunciada
Kentucky Organ Donor Affiliates —ahora llamada Network for Hope tras una fusión— fue señalada como responsable de haber presionado al personal médico para avanzar con las donaciones incluso ante signos de conciencia.
La investigación, llevada adelante por la Administración Federal de Recursos y Servicios Sanitarios, revisó 350 casos cancelados y detectó 103 con irregularidades graves, incluyendo pacientes que mostraron dolor o angustia al ser preparados para cirugía.
“No tenía idea de lo que ocurría, pero estaba cada vez más consciente”
Uno de los episodios más impactantes ocurrió en diciembre de 2022, cuando un paciente de 50 años, víctima de una sobredosis, comenzó a recuperar la conciencia menos de una hora después de haber sido desconectado del respirador. Miraba a su alrededor, pero nadie detuvo el procedimiento de inmediato.
Tras 40 minutos, al constatar que los órganos ya no eran viables para trasplante, se canceló la extracción. El hombre fue llevado a cuidados intensivos, habló con su familia y murió tres días después.
Presión, sedación y conflictos éticos
El informe reveló que empleados de la organización presionaban a las familias para autorizar la donación y se arrogaban funciones que correspondían a los médicos tratantes. En algunos casos, se ignoraron los efectos de sedantes o drogas ilegales que podrían haber ocultado la verdadera condición del paciente.
En hospitales rurales, donde ocurrieron la mayoría de los casos, el personal expresó sentirse incómodo con la insistencia para desconectar a los pacientes, pese a signos de recuperación. Para uno de los casos, se registró que los profesionales hablaban directamente de eutanasia.
El caso Hoover: el paciente que despertó y sobrevivió
Anthony Thomas Hoover II tenía 32 años cuando ingresó inconsciente por una sobredosis en 2021. Su familia autorizó la donación de órganos, pero durante los siguientes dos días su estado neurológico mejoró visiblemente. Se retorcía en la cama, lloraba y se llevaba las piernas al pecho.
Un médico del hospital se negó a continuar con el procedimiento y, gracias a su decisión, Hoover sobrevivió. Hoy tiene 36 años y padece secuelas neurológicas. La Fiscalía General de Kentucky mantiene abierta una investigación penal sobre el caso.
Medidas correctivas y cambios obligatorios
Tras el escándalo, las autoridades federales ordenaron que Network for Hope implemente controles más estrictos, entre ellos realizar evaluaciones neurológicas cada 12 horas a los potenciales donantes. La organización respondió que cumplirá con todas las recomendaciones.
Mientras tanto, el Congreso estadounidense continúa examinando la práctica de la donación tras muerte circulatoria, que en 2023 representó cerca de 20.000 trasplantes, el doble que en 2021. En Kentucky, más de la mitad de los órganos extraídos provienen de este tipo de donantes.
