En respuesta a los bajos niveles de comprensión lectora detectados en los primeros años de escolaridad, el Gobierno nacional y las 24 jurisdicciones educativas del país pusieron en marcha durante este 2024 nuevos planes de alfabetización. Estas estrategias surgieron a partir del impulso de la Campaña Nacional por la Alfabetización, respaldada por más de 200 organizaciones de la sociedad civil, y se centran en políticas activas para mejorar la lectura y escritura en niños del nivel primario.

El reciente «4to informe de monitoreo» del Observatorio de Argentinos por la Educación, elaborado por María Sol Alzú, Leyre Sáenz Guillén y Víctor Volman, relevó el grado de implementación de estas políticas en base a una encuesta en la que participaron 22 jurisdicciones —con excepción de Buenos Aires y Formosa—. El foco estuvo puesto en tres pilares: entrega de libros, formación docente y sistemas de evaluación.

El rol de las provincias y el compromiso político

«La campaña nació cuando detectamos que solo uno de cada dos chicos de tercer grado podía comprender un texto básico. Esa situación mostró la urgencia de actuar desde los primeros años escolares», explicó Sáenz Guillén. La analista recordó que en 2023 dieciocho gobernadores firmaron un compromiso por la alfabetización, entre ellos el presidente Javier Milei, y que ahora el seguimiento apunta a monitorear avances concretos.

De las 24 provincias, 18 afirmaron haber implementado evaluaciones en el último año, y de ese total, la mitad lo hizo en modalidad censal, es decir, abarcando a todos los alumnos de un determinado grado. El resto, como Tucumán, optó por evaluaciones muestrales, lo que implica seleccionar grupos representativos de estudiantes para el relevamiento.

Cómo se evalúa en Tucumán

En el caso de la provincia, las evaluaciones se aplican a estudiantes de tercer y sexto grado en forma muestral. Según detalló Sáenz Guillén, esta metodología permite obtener una imagen estadística válida de la población escolar, aunque con limitaciones a la hora de brindar retroalimentación específica a cada escuela o familia. «La diferencia con una evaluación censal es clave en términos de políticas públicas, porque incide en cómo se devuelven los datos a los actores del sistema educativo», indicó.

Los resultados más esperados son los de las Pruebas Aprender, que serán publicados el próximo 30 de abril. A partir de esos datos, se podrá contar con un diagnóstico actualizado y más preciso del estado de la alfabetización en todo el país, base indispensable para diseñar o ajustar las estrategias futuras.