Inflación y desproporción: la tarjeta de colectivo que costaba $7,50 hoy vale $2.000 en Tucumán
La semana pasada un hackeo trastornó la vida de los tucumanos. El ataque dejó fuera de funcionamiento todos los posnet que cargaban saldo en las tarjetas de colectivo, tanto la Ciudadana como la Metropolitana. Sin embargo, como medida provisoria se habilitó un mayor saldo negativo para que los usuarios puedan continuar viajando. Esto llevó a una confusión en algunos tucumanos, que creyeron que cambiando de plástico también dejarían atrás los números rojos.
Además de aclarar que, en las tarjetas nominales, que están ligadas al número de DNI de cada usuario, el saldo, tanto positivo como negativo, se mantiene de tarjeta en tarjeta; una cifra llamó la atención. Los llamados plásticos, es decir, las tarjetas físicas, se comercian a un valor de $2.000.
Este precio dista en %26.666 del original anunciado junto al lanzamiento de esta nueva forma de pagar el boleto. Los $1998,25 de diferencia podrían explicarse por la inflación que sufre nuestro país desde hace años, sin embargo, comparado con el dólar y con su par, la tarjeta SUBE, las cifras son desproporcionadas.
En 2013 se anunció la Tarjeta Ciudadana, que reemplazaría al cospel como forma de pago en el transporte público de pasajeros. En un principio, el plástico era gratuito por primera vez, únicamente se requería cargar cuatro viajes ($12) y presentar el DNI para obtenerla.
Si por algún motivo dicho rectángulo se extraviaba o estropeaba, podía solicitarse uno nuevo, aunque el afectado debería abonar el valor del mismo, que en ese entonces era de $7,50. En ese momento, el dólar paralelo estaba a $9,25, lo que equivalía a USD 0,81 el costo del trámite.
Para abril de 2014, los cospeles eran solo un recuerdo y el plástico de la Ciudadana ya costaba $15, o USD 1,44 a valor blue. Seis meses después, la tarjeta Metropolitana también entraba en vigencia con un costo idéntico.
El 31 de mayo de 2016, una tarjeta nueva representaba para el usuario $25 y a cotización no oficial de ese día, USD 1,72. Ya en ese momento, el mismo plástico costaba casi 1 dólar más.
Hoy, con una inflación interanual del 108,8%, cualquiera de las dos tarjetas para viajar cuesta $2.000, independientemente del saldo. Y, aunque la cotización del dólar paralelo haya cerrado en $488, el plástico tiene un valor de USD 4,09; es decir, 5 veces más que en 2014.
Cabe destacar que ambos modos de pago, Ciudadana y Metropolitana, están manejadas por una sola empresa. La misma tiene la concesión del servicio hasta diciembre de este año en el ámbito municipal. No obstante, la firma es la encargada también de la Tarjeta SUBE, que se consigue en Buenos Aires a un valor actual de $490, cuatro veces más barata que en Tucumán.
