Neurogénesis y “súper agers”: por qué algunos mayores de 80 conservan una memoria excepcional
Un estudio publicado en la revista Nature identificó una posible clave biológica detrás de los llamados súper agers: adultos mayores de 80 años que mantienen una memoria comparable a la de personas mucho más jóvenes. La investigación, realizada por científicos de la Universidad de Illinois en Chicago (UIC) y la Universidad Northwestern, encontró que este grupo presenta una neurogénesis más activa en el hipocampo, una región central para la memoria y el aprendizaje.
El hallazgo abre una nueva línea para comprender por qué algunos cerebros resisten mejor el envejecimiento y qué procesos podrían estar asociados a la prevención del deterioro cognitivo y enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer, aunque los propios especialistas piden cautela y más validaciones.
Qué es la neurogénesis y por qué importa en la memoria
La neurogénesis es el proceso por el cual el cerebro forma nuevas neuronas a lo largo de la vida. En este caso, el foco está en el hipocampo, una zona vinculada a la consolidación de recuerdos y el aprendizaje, donde se identificó actividad de formación neuronal incluso en cerebros envejecidos.
El estudio describe tres “piezas” claves para medir ese proceso: células madre neuronales, neuroblastos y neuronas inmaduras. En términos simples, el nivel de neurogénesis depende de cuántas de estas células existen y, sobre todo, de que logren avanzar desde etapas iniciales hacia neuronas jóvenes funcionales.
Qué observaron en los “súper agers” y cómo se diferencian
Según los resultados, los súper agers tendrían aproximadamente el doble de neuronas nuevas en el hipocampo que otros adultos mayores, y 2,5 veces más que personas con Alzheimer. Incluso, el trabajo plantea que la neurogénesis en este grupo sería alta aun frente a adultos jóvenes, un dato que refuerza la idea de “resiliencia” cerebral.
Además de la cantidad, los investigadores señalaron que las neuronas inmaduras de los súper agers muestran perfiles genéticos y epigenéticos particulares, una especie de “programación” que permitiría conservar esa capacidad con el paso del tiempo. En el trabajo se menciona también una “firma” de resiliencia asociada a ese patrón.
Cómo se hizo el estudio y qué compararon los científicos
Para llegar a esas conclusiones, el equipo analizó cerebros post mortem de cuatro grupos: súper agers, adultos mayores sin deterioro cognitivo, personas con deterioro cognitivo leve y pacientes con Alzheimer. La comparación se basó en herramientas avanzadas, como la secuenciación unicelular multiómica (ARN y cromatina accesible), con el objetivo de identificar y cuantificar células vinculadas a la neurogénesis.
El análisis incluyó 355.997 núcleos celulares. Entre los resultados más llamativos, se observó que en Alzheimer podía haber un mayor número de células madre neuronales, pero muchas menos células en etapas posteriores (neuroblastos y neuronas inmaduras), lo que sugiere un “freno” en el proceso de maduración.
Qué podría significar para el Alzheimer y el envejecimiento cerebral
El hallazgo refuerza una hipótesis: si el cerebro logra sostener la producción y maduración de neuronas nuevas en el hipocampo, podría conservar mejor funciones vinculadas a la memoria durante la vejez. En esa línea, los autores plantean que activar o preservar ese circuito podría convertirse en un objetivo de investigación para futuras terapias contra el deterioro cognitivo.
De todos modos, el trabajo se inserta en un debate histórico: durante décadas, la neurociencia discutió cuánto y cómo existe neurogénesis en adultos humanos. Por eso, algunos especialistas externos al estudio remarcaron la necesidad de replicar y validar estos hallazgos con otros métodos antes de sacar conclusiones definitivas o trasladarlas a tratamientos.
Un debate abierto, con una pista biológica concreta
La investigación suma evidencia molecular para sostener que la neurogénesis persiste en cerebros envejecidos y que, en un subgrupo particular —los súper agers—, esa actividad sería más robusta y con características genéticas distintivas. La pregunta ahora es si esa ventaja se puede explicar solo por nuevas neuronas o si también intervienen otros factores, como conectividad cerebral, hábitos de vida e interacción social.
Por lo pronto, el estudio aporta una pista concreta: la memoria excepcional en la vejez no sería solo una cuestión de “suerte” o hábitos, sino que podría tener una base biológica medible en el hipocampo.
