La eliminación parcial del cepo cambiario tuvo un efecto inmediato: más de un millón de argentinos compraron dólares durante abril, mientras las reservas del Banco Central se dispararon por el desembolso del Fondo Monetario Internacional. Sin embargo, la cuenta corriente cambiaria volvió a cerrar en rojo, con un fuerte déficit turístico y un superávit comercial que cayó un 89% respecto al mismo mes del año pasado.

Según el informe mensual del Banco Central, abril registró compras netas de dólares por parte de personas humanas por USD 2.048 millones. El número de compradores se disparó en comparación con marzo: pasó de 34.000 a más de un millón, con un promedio de 204,8 dólares por persona. En contrapartida, solo 309.000 personas vendieron dólares por USD 111 millones, lo que marca un saldo deficitario de más de USD 2.000 millones por este concepto.

Los datos son del primer mes en el que comenzó del levantamiento del cepo para personas físicas, que se implementó el 14 de abril. Pese a haber sido solo medio mes, el impacto fue contundente. Se trató del mayor volumen de demanda minorista desde octubre de 2019 y del mayor número de compradores desde julio de ese mismo año.

A la operatoria tradicional se sumaron además gastos con tarjeta por viajes al exterior, que totalizaron USD 765 millones. Aunque el Banco Central estima que el 60% de esos consumos se paga con dólares propios, el impacto sobre la balanza cambiaria es relevante. El déficit turístico, según estimaciones privadas, alcanzó niveles récord en el primer cuatrimestre del año.

Cuenta corriente cambiaria

El contexto explica en parte la continuidad del déficit en la cuenta corriente cambiaria, que acumuló en abril su undécimo mes consecutivo en rojo. El saldo negativo fue de USD 636 millones, producto de egresos netos por servicios e ingresos primarios (intereses de deuda y utilidades). Y que totalizaron USD 1.866 millones, compensados solo en parte por ingresos netos por bienes e ingresos secundarios.

Mientras tanto, las reservas internacionales del Banco Central crecieron en USD 13.942 millones y cerraron abril en USD 38.928 millones. El incremento no respondió al comercio exterior ni a un ingreso de capitales, sino a un desembolso por parte del Fondo Monetario Internacional por USD 12.396 millones, que había sido acordado junto con la eliminación del cepo.

Dentro del “sector real” de la economía, se destacó el saldo positivo de sectores como Minería (USD 634 millones), Energía (USD 562 millones) y Alimentos y Bebidas (USD 466 millones). Pero el sector automotor y el de maquinarias explicaron gran parte del rojo, con compras netas por USD 854 y USD 543 millones, respectivamente.

Balanza comercial

Por otra parte, el superávit comercial se redujo a apenas USD 204 millones en abril. Si bien positivo, el saldo es 89% menor al registrado en el mismo mes del año pasado. La explicación: las exportaciones crecieron apenas 2,3%, mientras que las importaciones aumentaron un 37,3%, impulsadas por la recomposición de stocks tras la normalización cambiaria.

El informe advierte que el turismo emisivo sigue siendo un factor de presión. En el primer cuatrimestre, salieron del país 8,4 millones de argentinos, lo que representa un aumento del 67,6% interanual. En contraste, el ingreso de turistas extranjeros cayó un 25,4%, con una diferencia neta de más de 5 millones de personas entre entradas y salidas.

Mientras el mercado espera los resultados plenos del nuevo régimen de flotación cambiaria —con bandas entre los $1.000 y $1.400 por dólar— a partir de mayo, abril funcionó como una muestra clara de los desafíos: el fin del cepo liberó la demanda minorista, pero no logró equilibrar la balanza cambiaria. El ancla, por ahora, sigue siendo el financiamiento internacional.