Los medicamentos inyectables contra la obesidad podrían aliviar la apnea del sueño
Los medicamentos inyectables utilizados para el tratamiento de la obesidad y la diabetes tipo 2 podrían ofrecer un beneficio adicional: reducir la gravedad de la apnea obstructiva del sueño y disminuir la necesidad de utilizar dispositivos de asistencia respiratoria nocturna.
Así lo indica un estudio reciente publicado en JAMA Network Open, que analizó datos de más de 93.000 pacientes con obesidad, diabetes tipo 2 y diagnóstico de apnea del sueño.
Menor uso de CPAP en pacientes tratados con GLP-1
La investigación encontró que las personas que recibían fármacos del tipo GLP-1 —utilizados para el control del peso y la glucosa— tenían menor probabilidad de requerir una máquina CPAP, el dispositivo que mantiene abiertas las vías respiratorias durante el sueño.
En concreto, los pacientes tratados con estos medicamentos presentaron un 8% menos de necesidad de CPAP en comparación con quienes utilizaban otros tratamientos para la diabetes.
Menos hospitalizaciones y menor mortalidad
El estudio también detectó beneficios adicionales en términos de salud general. Tras un seguimiento promedio cercano a un año, los pacientes que usaban GLP-1 mostraron:
- 32% menos riesgo de muerte por cualquier causa
- 10% menos probabilidades de hospitalización
Según los autores, estos resultados se alinean con ensayos clínicos recientes que muestran mejoras en la apnea obstructiva del sueño, especialmente en pacientes tratados con tirzepatida.
El trabajo fue encabezado por Yong Chen, profesor de bioestadística en la Universidad de Pensilvania, quien señaló que los beneficios podrían explicarse tanto por la pérdida de peso como por mecanismos metabólicos y respiratorios.
Por qué la pérdida de peso ayuda a dormir mejor
La apnea del sueño ocurre cuando los músculos de la garganta se relajan durante el descanso, lo que provoca el colapso de las vías respiratorias. Esto genera ronquidos intensos y pausas respiratorias repetidas a lo largo de la noche.
Según especialistas, la reducción del tejido graso —uno de los principales efectos de los medicamentos GLP-1— favorece la apertura de las vías respiratorias y reduce su tendencia a colapsar.
“El exceso de grasa también se deposita en la vía aérea, lo que la vuelve más inestable durante el sueño”, explicó Gary Wohlberg, director del Laboratorio del Sueño del Hospital Universitario South Shore de Northwell Health, quien no participó del estudio.
Un complemento, no un reemplazo del tratamiento
Los especialistas advierten que, si bien los resultados son prometedores, la CPAP sigue siendo el tratamiento de primera línea para la apnea obstructiva del sueño.
Los fármacos GLP-1 podrían actuar como un complemento, mejorando la condición de base y reduciendo la dependencia del dispositivo en algunos pacientes, especialmente aquellos con obesidad.
Además, la pérdida de peso puede facilitar cambios posturales durante el descanso —como evitar dormir boca arriba—, lo que también contribuye a disminuir los episodios de apnea.
