Con el fin del incentivo fiscal para la exportación de soja, maíz y subproductos industriales, el 30 de junio marcó el cierre de una etapa clave para el ingreso de divisas del agro. Aunque la liquidación fue récord en volumen, no tuvo un correlato significativo sobre las reservas netas del Banco Central.

A pesar de la salida del cepo y del inicio de la fase 3 del programa económico, anunciados el 11 de abril, el crecimiento de las reservas se explicó principalmente por el ingreso de fondos provenientes del FMI, otros organismos multilaterales y créditos del sector privado.

Los activos brutos del BCRA pasaron de USD 24.726 millones a USD 41.683 millones entre abril y julio, lo que representa una suba del 68,6 % en menos de tres meses. Es el mayor nivel desde enero de 2023. Sin embargo, al descontar préstamos y depósitos privados, las reservas netas continúan en negativo.

«Las netas se ubican en aproximadamente -5.242 millones de dólares», explicó Ignacio Morales, CIO de Wise Capital. Además, remarcó que «el gap con la meta que no se cumplió en junio es de alrededor de USD 2.476 millones».

Las metas del FMI, aún lejos de alcanzarse

Morales precisó que para llegar a la meta de USD 1.814 millones de reservas netas en diciembre, sería necesario acumular USD 7.176 millones adicionales. En ese camino, se espera el desembolso pendiente del FMI, que podría concretarse en julio con un waiver (perdón) justificado por el sobrecumplimiento fiscal.

Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, en el primer semestre se exportaron 64,5 millones de toneladas de granos, aceites y subproductos, récord absoluto. No obstante, la liquidación de divisas quedó en USD 18.101 millones, debido a la caída de los precios internacionales.

El Gobierno mantiene una política de libre flotación administrada, con una franja de intervención que en julio va desde los $969 hasta los $1.444. Dentro de esos márgenes, el BCRA puede comprar sin esterilizar pesos o intervenir para contener la suba del dólar.

Con el mayorista rondando los $1.227, el Central permanece fuera de juego en el mercado spot. Alejo Costa, economista de Max Capital, advirtió que «los flujos de exportación que se esperan para julio, cercanos a los USD 4.000 millones, no alcanzan para compensar la presión de cara al segundo semestre».

Financiamiento en dólares con costo fiscal creciente

En paralelo, el Gobierno viene financiando parte del programa monetario con herramientas alternativas. José María Segura, economista jefe de PwC, explicó que «se combinan bonos en pesos suscriptos en dólares con un nuevo REPO del BCRA».

Segura advirtió que esta estrategia, si bien criticada por su costo fiscal, resulta comprensible desde una lógica de necesidad. «La compra de reservas con emisión sin demanda de pesos genera presión sobre el tipo de cambio y la inflación», señaló.

Deudas, vencimientos y presiones externas

Este 9 de julio el Tesoro deberá afrontar un vencimiento de USD 4.300 millones por bonos Globales y Bonares, el 80 % en manos de privados. La exigencia representa un nuevo reto para las arcas oficiales en un contexto de reservas netas negativas.

Además, el stock de pasivos remunerados del BCRA sigue creciendo. Aunque la última licitación del Bopreal Serie 4 adjudicó apenas USD 26 millones, el total de esa serie ya suma USD 836 millones sobre los USD 3.000 millones previstos.

Sumando todas las series, el stock de Bopreal en manos del BCRA supera los USD 13.800 millones, consolidando una deuda que servirá para pagar obligaciones con importadores, pero que también engrosa el pasivo cuasifiscal del organismo.

Una señal ambigua para los mercados

El repunte de las reservas brutas permitió cierta calma cambiaria de corto plazo. Sin embargo, los analistas insisten en que la mejora tiene bases externas y no corrige los desequilibrios estructurales.

La dinámica de la segunda mitad del año estará condicionada por tres factores clave: el cumplimiento de las metas del FMI, la evolución del tipo de cambio y la capacidad del BCRA para absorber o inyectar divisas sin desestabilizar precios.

Mientras tanto, los mercados siguen atentos: la abundancia aparente de reservas choca con un fondo deficitario que aún no ha sido saneado.