La NASA informó que el telescopio espacial SPHEREx identificó moléculas orgánicas en el material liberado por el cometa interestelar 3I/ATLAS, un objeto que atravesó el sistema solar y fue observado con especial atención durante diciembre de 2025. El hallazgo, difundido en un reporte científico, apuntó a compuestos como metanol, metano y cianuro, sustancias relevantes para la química orgánica y para comprender cómo se distribuyen estos materiales en el universo.

El caso generó impacto porque 3I/ATLAS es apenas el tercer objeto interestelar registrado en tiempos modernos: es decir, un cuerpo que no se formó en nuestro sistema solar y que llega desde fuera, aportando la posibilidad de estudiar “muestras” de otros entornos estelares sin necesidad de una misión de retorno.

Qué se detectó y qué significa (y qué no)

Los compuestos señalados por SPHEREx son considerados componentes básicos en rutas químicas que, en distintos escenarios, pueden derivar en moléculas más complejas asociadas a procesos biológicos. Sin embargo, la NASA y los especialistas remarcan un punto clave: no se trata de una “prueba de vida”. Estas moléculas pueden originarse por procesos no biológicos, por lo que el valor del hallazgo está en la composición y en la historia química que revela el cometa.

En términos científicos, la detección refuerza una idea que viene creciendo con evidencia: los cometas pueden actuar como vehículos de compuestos orgánicos, liberándolos cuando se calientan cerca de una estrella. El interés adicional, en este caso, es que el material proviene de un objeto formado en un sistema estelar ajeno al nuestro.

Un visitante raro: cuándo apareció y por qué fue especial

3I/ATLAS fue detectado por primera vez en julio de 2025 por el sistema de observación ATLAS financiado por la NASA en Chile, y su velocidad y trayectoria permitieron establecer rápidamente que se trataba de un cuerpo interestelar. Eso encendió alertas en la comunidad astronómica: cada visitante de este tipo es una oportunidad excepcional porque suele cruzar el sistema solar interno en una sola pasada y luego se pierde hacia el espacio profundo.

El cometa no representó riesgo para la Tierra: durante diciembre llegó a ubicarse a alrededor de 270 millones de kilómetros del planeta, una distancia enorme a escala humana. Pero lo bastante cercana para obtener mediciones detalladas con instrumentos especializados.

Por qué brilló más y qué observó SPHEREx

Según los reportes técnicos, tras su paso cercano al Sol —en torno a octubre de 2025— el cometa mostró un aumento pronunciado del brillo. La explicación más aceptada está en la sublimación: el calor solar hace que los hielos pasen de sólido a gas. Y ese proceso arrastra polvo, granos y compuestos atrapados, generando una coma más activa.

Los científicos describieron un fenómeno llamado “ventilación retardada”. La máxima actividad no siempre coincide con el punto más cercano al Sol. Porque el calor tarda en penetrar capas más profundas. En consecuencia, la liberación de material puede intensificarse semanas después, cuando los hielos internos se calientan y expulsan sustancias. Las cuales habrían permanecido selladas durante tiempos extremadamente largos.

Qué es SPHEREx y por qué pudo detectar estas moléculas

SPHEREx es un telescopio espacial diseñado para observar el cielo en infrarrojo y analizar la “huella” química de gases y partículas. Su capacidad para trabajar en múltiples longitudes de onda le permite identificar señales compatibles con moléculas específicas en la coma de cometas y en otros objetos.

En este caso, esa herramienta funcionó como un “laboratorio a distancia”. No estudió el núcleo sólido directamente, sino el material que el cometa iba liberando mientras se calentaba. Para la investigación del origen de compuestos orgánicos, ese detalle es central. Lo que se mide es lo que el cuerpo expulsa, una mezcla que puede incluir hielos, gases y polvo.

Qué cambia a partir de este hallazgo

El descubrimiento suma evidencia a una pregunta que atraviesa la astronomía y la biología. Cómo se distribuyen los compuestos orgánicos en la galaxia y qué papel pueden haber tenido cometas y asteroides en enriquecer ambientes planetarios con química compleja. En el caso de 3I/ATLAS, el interés es doble. No solo se observaron moléculas relevantes, sino que se lo hizo en un objeto que se formó fuera del sistema solar.

Con el cometa ya en ruta de salida, el foco científico queda ahora en procesar datos, comparar este caso con otros cometas locales y, sobre todo, prepararse para el próximo visitante interestelar. Cuando aparezca, el margen de tiempo para observarlo volverá a ser corto.