En un escenario de desaceleración inflacionaria, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó que en mayo la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que determina el umbral de indigencia, registró una variación negativa de 0,4%, mientras que la Canasta Básica Total (CBT), que mide la pobreza, aumentó apenas 0,1%. Ambos resultados marcaron los incrementos más bajos desde el inicio de la serie actual, en 2016.

Desde el Ministerio de Economía celebraron el dato y señalaron que estas cifras confirman la tendencia a la baja en el ritmo de los aumentos de precios, particularmente en alimentos frescos.

Con estas cifras, la línea de indigencia para un adulto se ubicó en $161.903, mientras que la línea de pobreza fue de $359.425. En tanto, para un hogar tipo de tres integrantes, los montos fueron de $398.282 y $884.186, respectivamente. En el caso de una familia de cuatro personas, la CBA alcanzó los $500.281 y la CBT, $1.110.624. Para cinco personas, los valores treparon a $526.185 y $1.168.132, respectivamente.

En términos interanuales, la canasta alimentaria aumentó 29,3% y la total 30,5%, mientras que en lo que va de 2025, los incrementos acumulados fueron de 11,3% y 8,4%. Estas cifras representan una fuerte desaceleración frente a los registros del año pasado.

Por qué bajó la canasta de indigencia

La caída mensual en la CBA, que no se registraba desde 2016, estuvo empujada por la baja de precios en frutas y verduras. Productos como lechuga (-25,3%), limón (-23%), naranja (-10,5%) y tomate redondo (-8,9%) lideraron las bajas.

Además, en el rubro “Verduras, tubérculos y legumbres”, el Indec detectó una deflación interanual de 9,6%, contrastando con la inflación general de 43,5% y el alza en alimentos del 34,1% en igual período.

También se registraron bajas en productos no estacionales como galletitas de agua (-0,9%), tomate en conserva (-2,1%), vino común (-0,5%), azúcar (-0,4%) y sal fina (-0,9%).

La inflación más baja desde 2020

En paralelo, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de mayo fue del 1,5%, el más bajo desde mayo de 2020. Y si se excluye el efecto de la pandemia, es la menor suba mensual desde noviembre de 2017, según destacó el Ministerio de Economía.

El informe mostró una fuerte influencia de las categorías estacionales (-2,7%), frente a los regulados (1,3%) y el IPC núcleo (2,2%).

Entre los rubros que más aumentaron se ubicaron Comunicación (4,1%), por alzas en telefonía e internet, y Restaurantes y hoteles (3%), impulsados por las subas en servicios gastronómicos.

El impacto de la desaceleración

El comportamiento de las canastas básicas refleja el freno en la inflación general y puede tener impacto directo en los indicadores de pobreza e indigencia del primer semestre. Sin embargo, economistas advierten que el descenso responde en parte a fenómenos estacionales y a un menor consumo, más que a una recuperación sostenida del poder adquisitivo.

Desde el Gobierno insisten en que la desaceleración es consecuencia del plan de estabilización, pero admiten que la recuperación del salario real todavía enfrenta desafíos.