La entrada en vigencia del nuevo régimen para importar vehículos abrió una alternativa más simple y económica para ingresar autos que no se comercializan en la Argentina. Sin embargo, la medida encendió alertas en el sector automotor, que advierte posibles complicaciones para los usuarios en materia de garantía, cobertura de seguros y disponibilidad de repuestos.

Desde esta semana, tanto personas físicas como empresas pueden importar vehículos en forma individual o en bajos volúmenes y patentarlos sin atravesar el proceso de homologación que deben cumplir las marcas y los importadores oficiales. El esquema fue reglamentado por el Gobierno a partir del Decreto 196/2025 y habilita un carril paralelo al sistema tradicional.

Cómo funciona el nuevo Certificado de Seguridad Vial

El eje del nuevo régimen es el Certificado de Seguridad Vial (CSV), un documento que permite dar de alta un vehículo importado sin contar con las certificaciones internacionales de seguridad y emisiones exigidas a los fabricantes. La validación queda a cargo de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, que emite el certificado tras una inspección técnica que verifica condiciones mínimas de seguridad activa, pasiva y control de emisiones.

El costo del trámite es uno de los puntos más cuestionados por la industria: el CSV tiene un valor de $100.000 por unidad, mientras que el proceso de homologación para fabricantes que importan vehículos en volumen ronda los USD 10.000 por modelo.

La postura de los fabricantes

Ante la reglamentación del sistema, la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa) expresó su posición formal. Desde la entidad señalaron que no verían inconvenientes en el mecanismo “siempre y cuando se cumpla con las leyes locales y se respeten las mismas condiciones técnicas y de costos de homologación exigidas a las terminales y a los importadores oficiales”.

Como esas condiciones no se replican en el nuevo esquema, la postura del sector fabril quedó en abierta oposición a la normativa, al considerar que introduce una competencia asimétrica entre quienes importan de manera oficial y quienes utilizan el nuevo carril simplificado.

Autos sin garantía oficial ni respaldo de fábrica

Más allá del debate regulatorio, una de las principales advertencias apunta al impacto directo sobre los usuarios. Los vehículos importados por particulares o por empresas sin representación oficial de marca no contarían con garantía en la Argentina ni con una red de repuestos asegurada.

El planteo quedó expuesto esta semana durante la presentación de un nuevo modelo de Honda en Buenos Aires, cuando directivos de la compañía fueron consultados por un Honda Civic Type R importado de manera particular desde Estados Unidos. Desde la marca explicaron que el respaldo técnico y la garantía solo se aplican a los modelos que la empresa decide traer oficialmente al país.

Según señalaron, para dar soporte a un vehículo es necesario homologar el modelo, capacitar a la red de concesionarios, contar con herramientas específicas y disponer de stock de repuestos, condiciones que no se cumplen en los autos ingresados por fuera del canal oficial.

Qué tipo de seguro podrían tener estos vehículos

El otro punto sensible es la cobertura de seguros. Especialistas del sector indicaron que, si bien estos vehículos pueden asegurarse, es probable que enfrenten limitaciones importantes. La falta de repuestos disponibles en el país dificulta la reparación de daños parciales y obliga a las aseguradoras a recalcular los riesgos.

En ese contexto, lo más habitual sería ofrecer coberturas reducidas, como responsabilidad civil obligatoria, incendio total y robo total, dejando fuera opciones como todo riesgo o cobertura de cristales. La lógica es que, ante la imposibilidad de reparar, un siniestro puede derivar rápidamente en una destrucción total del vehículo.

Desde el sector asegurador remarcan que se trata de un esquema nuevo y que muchas decisiones se tomarán sobre la marcha, con criterios comerciales propios de cada compañía. La responsabilidad civil, en cambio, no presenta mayores inconvenientes y puede ofrecerse sin restricciones.

Un beneficio con costos ocultos

El nuevo régimen abre una puerta para acceder a vehículos exclusivos a un menor costo inicial y con un trámite simplificado. Sin embargo, la industria advierte que esa ventaja puede verse neutralizada por la falta de garantía, la escasa disponibilidad de repuestos y las limitaciones en la cobertura de seguros.

Para los especialistas, el desafío será que los usuarios comprendan el riesgo que asumen al importar un auto por esta vía. El sistema reduce barreras de entrada, pero traslada al comprador una serie de costos y responsabilidades que, hasta ahora, absorbían las marcas y los importadores oficiales.