El empresario dejaría de formar parte del esquema formal de la Casa Blanca en mayo. Su salida coincide con una fuerte caída de Tesla y un creciente malestar dentro del gabinete presidencial. El presidente Donald Trump comunicó a su entorno más cercano que Elon Musk dejará su rol como figura clave en el Gobierno de Estados Unidos. Así lo reveló un artículo de la revista Político, que describe una transición pactada entre ambos líderes tras un período marcado por tensiones políticas, internas y económicas.

Aunque la salida formal se concretaría entre fines de mayo y principios de junio, la decisión ya circula entre miembros del gabinete y altos funcionarios. El empresario, que durante meses fue el principal impulsor del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), dejaría su puesto de «empleado especial del Gobierno» para volver a enfocarse en sus compañías.

Un desgaste que ya no se disimula

El alejamiento de Musk llega en un contexto adverso para Tesla, cuya cotización cayó 4,6 % este miércoles tras anunciar que sus ventas se desplomaron un 13 % en el primer trimestre del año. La producción también retrocedió más del 16 %, y los analistas vinculan esta pérdida de confianza en parte a su activismo político. En lo que va del año, las acciones acumulan una baja del 32 %. Tras la filtración del artículo de Político, el papel de Tesla logró recuperar un 3 %.

Funcionarios republicanos y asesores de Trump expresaron en los últimos días su hartazgo con la presencia omnipresente del magnate en el Ejecutivo. Las críticas apuntan a su estilo unilateral y disruptivo. Una de las señales más visibles fue la derrota de un juez conservador en Wisconsin, a quien Musk había respaldado con una inversión millonaria. La derrota, con una diferencia de 10 puntos, fue leída como un «referéndum sobre Elon».

Transición negociada y nuevo rol informal

La categoría de “empleado especial” que permitía a Musk operar sin las restricciones del funcionariado común caduca en las próximas semanas. Si bien abandonará su cargo formal, permanecería vinculado al Gobierno como consejero externo, según revelaron fuentes del entorno presidencial.

“Quien piense que Elon va a desaparecer del entorno de Trump se engaña”, dijo un funcionario de alto rango a Político. Incluso el propio Musk reconoció que gran parte de los recortes administrativos que impulsó ya fueron ejecutados, y que continuar con esa agenda podría comprometer áreas sensibles del Estado.

Entre las polémicas que aceleraron el desgaste interno figuran correos masivos enviados a empleados federales pidiendo informes de producción diaria, y la difusión sin aval previo de propuestas para cerrar agencias clave. Uno de los episodios más criticados fue la eliminación accidental de fondos asignados a la prevención del ébola.

Elon, entre elogios y reproches

El 24 de marzo, en una reunión de gabinete, Trump abordó abiertamente la inminente salida del empresario. Lo elogió públicamente en presencia de la prensa y lo calificó como “un patriota” y “un amigo”. Musk, que asistió con una gorra MAGA, escuchó en silencio mientras el presidente destacaba su “valor personal” frente a amenazas y ataques.

Días después, en una entrevista televisiva, Musk dijo que su tarea estaba casi cumplida: “Creo que habremos logrado la mayor parte del trabajo necesario para reducir el déficit en un billón de dólares para ese momento”.

Trump, por su parte, aseguró que lo mantendría “el mayor tiempo posible”, pero aceptó que el empresario quiere volver a sus empresas. Desde la Casa Blanca también intentaron calmar el revuelo: “Elon ha sido instrumental en la ejecución de la agenda del presidente y continuará con este buen trabajo hasta que el presidente diga lo contrario”, sostuvo el portavoz Harrison Fields.

Tensión, estrategia y desgaste

La figura de Musk fue ganando peso simbólico y político desde que se convirtió en el rostro del DOGE. Sin embargo, ese protagonismo terminó por incomodar tanto a rivales demócratas como a aliados republicanos. Su exposición mediática desvió la atención sobre los recortes y desató resistencias internas, mientras su performance empresarial se resintió.

Según Político, varios funcionarios del entorno de Trump recibieron con alivio la decisión. La expectativa ahora es que su alejamiento formal reduzca el nivel de fricción dentro del gabinete y permita que la administración reorganice su estrategia de comunicación y gestión.