El Banco Central habilitó el acceso a dólar oficial para reinvertir intereses de bonos en enero, una señal de flexibilización parcial dentro del esquema cambiario vigente. La medida alcanza a los tenedores de Bonares y Globales —con vencimientos de intereses programados para enero—, que ahora podrán usar esas divisas al tipo de cambio oficial para comprar nuevamente títulos similares.

La decisión, comunicada el martes por la noche, acompaña el lanzamiento del nuevo Bonar 2029 en dólares que prepara el Ministerio de Economía. Se trata de la primera colocación de un bono en moneda extranjera desde 2018 y llega en un contexto de controles más estrictos sobre la operatoria con deuda.

El esquema actualizado fija dos condiciones centrales para quienes participen de la subasta del Bonar 2029. En primer lugar, quienes accedan a dólares oficiales para comprar el nuevo bono deberán mantenerlo al menos 15 días hábiles antes de venderlo. El objetivo es bloquear maniobras especulativas conocidas como “rulo”, que aprovechaban la diferencia entre el dólar oficial y el MEP. Aunque las restricciones vigentes desde septiembre habían limitado estos movimientos, todavía existía margen a través de Obligaciones Negociables emitidas por empresas. Con la nueva normativa, esa ventana queda cerrada.

En el caso del sistema financiero, los bancos que intervengan en la licitación enfrentarán una restricción de 90 días para vender esos títulos en dólares. La medida apunta a sostener la estabilidad del mercado cambiario y evitar reposicionamientos inmediatos que impacten en los precios.

La señal más relevante es la excepción para personas físicas que cobran intereses de Bonares y Globales en enero. El Banco Central permitirá que esos dólares se reinviertan sin quedar bloqueados por la “restricción cruzada”, que obliga a optar entre el mercado oficial y el MEP durante 90 días. Quienes ya hayan comprado dólar oficial podrán usar los intereses para nuevas compras de bonos sin activar penalizaciones adicionales. Con la regulación previa, esa operación hubiera quedado impedida.

El 9 de enero será la fecha clave: el Tesoro deberá afrontar unos 4.200 millones de dólares por intereses de los títulos reestructurados en 2020. De ese total, unos 3.700 millones pertenecen a inversores privados. La distribución marca 2.065 millones en manos de inversores del exterior y 1.635 millones en tenedores locales, según estimaciones de Romano Group. El peso de estos compromisos, sumado al relanzamiento del mercado en dólares, explica el ajuste normativo y el intento oficial de ordenar la operatoria de la deuda mientras prepara nuevas emisiones.