Día Mundial de la Hipertensión Arterial: «Un enemigo silencioso que casi no da síntomas»
Cada 17 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Hipertensión con la finalidad de promover la concientización. Se busca aunar los esfuerzos para prevenir, diagnosticar y controlar la hipertensión arterial. Ya que esta condición, constituye el principal factor de riesgo para padecer enfermedades cardiovasculares.
Para alcanzar el objetivo mundial, de reducir la prevalencia de la hipertensión por un 25% para 2025, la OMS y los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) lanzaron la Iniciativa Global Hearts en 2016. Con sus cinco paquetes técnicos ‘HEARTS’ (manejo del riesgo cardiovascular), ‘MPOWER’ (abatir la epidemia mundial de tabaquismo), ‘ACTIVE’ (aumentar la actividad física), ‘SHAKE’ (reducción de la sal), y ‘REPLACE’ (eliminar las grasas trans), la Iniciativa tiene como objetivo mejorar la salud del corazón en todo el mundo. Es decir, apuntan a los cinco factores de riesgo más comunes de esta etiología.
La enfermedad cardiovascular (ECV) es la principal causa de muerte en las Américas. Y la presión arterial elevada (hipertensión) representa más del 50% de las ECV. Desafortunadamente, en esta región, más de una cuarta parte de las mujeres adultas, y cuatro de cada diez hombres adultos tienen hipertensión, y el diagnóstico, el tratamiento y el control son subóptimos.
Qué es la hipertensión
En esta ocasión, el reconocido cardiólogo y Doctor en Medicina, Esteban Ávila (M.P. 2436), se pasó por los estudios de VOVE Tucumán, para informarnos un poco de esta enfermedad. «La hipertensión arterial es el aumento de la ‘tensión’ arterial. Se le dice tensión porque la arteria está en tensión permanente. Es decir, una cierta cantidad de sangre es eyectada desde el ventrículo izquierdo del corazón. Entonces, este impacto provoca una presión en la pared de la arteria, y luego se transmite como ondas hacia todas las demás. Cuando aumenta la tensión, aumenta la presión«.
Si bien se suele comparar las arterias como un sistema de cañerías, el doctor nos comenta que no es un ejemplo acertado. «Lo que sucede es que cada arteria, tiene una capa, un recubrimiento extra, llamado ‘endotelio’. No se puede comparar con algo inerte, porque es un sistema biológico con características muy específicas«.
Situación en Argentina
Actualmente, de acuerdo a lo relevado por la OMS a nivel mundial, la HTA afecta a más de 1.280 millones de adultos de entre 30 y 79 años, de los cuales la mayoría vive en países de ingresos bajos o medios. El objetivo es reducir su prevalencia en el mundo a un 25% de ese número de personas para 2030. Particularmente en Argentina, se estima que un tercio de la población adulta es hipertensa; mientras que los resultados de la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, realizada por el Ministerio de Salud y el INDEC, muestra que esta prevalencia tiende a mantenerse estable.
A este panorama complejo se le suman otros dos indicadores preocupantes. El Registro Nacional de Hipertensión Arterial (también conocido como estudio RENATA 2) advirtió que el 40% de los hipertensos argentinos no conoce su condición, y que apenas uno de cada cuatro tiene su presión arterial (PA) controlada adecuadamente.
La enfermedad de la civilización
Si bien no hay registros de cuando se podrían haber detectado los primeros casos de hipertensión arterial (HTA), si hay una teoría arraigada. El Dr. Ávila nos comenta que es denominada «Enfermedad de la civilización ¿Uno se preguntará por qué? Bueno, porque la civilización ha ido agregando una serie de condimentos que no estaban en estado natural, como la sal, por ejemplo. Si uno come un pollo, ‘hay que salarlo’, si uno come carne, ‘hay que salarla’, si uno come verdura, ‘hay que agregar sal’. Entonces nosotros, le agregamos lo que el hombre primitivo, ya que solo comía alimentos naturales».
Haciendo una analogía, se podría decir que, en un primer momento, la civilización aumentó sus probabilidades de sufrir (HTA). Tomando en cuenta, claro está, sus hábitos alimenticios; siempre aclarando que, en esa época, salar la comida no era un lujo, sino un método para preservarla por más tiempo. Ahora, sin embargo, la civilización también se encuentra en aumento de las probabilidades, aunque no por técnica culinarias.
La tecnología ha hecho que los niños y adultos, llegaran a un nivel de confort, donde predomina el sedentarismo, el estrés, la mala alimentación, y una incorrecta educación alimentaria. Por eso, existen numerosos estudios de niños con obesidad infantil. Al respecto, Ávila nos comenta: «Si bien es de regla general tomar la presión en cada consulta, casi nadie lo toma como un hecho importante en el diferencial de un niño. A menos que, tenga una cifra demasiado elevada o presente una obesidad marcada«.
Descubrimiento de la tensión arterial y primer sujeto de pruebas
La comprensión moderna de la hipertensión se inició con el trabajo del médico William Harvey (1578-1657). En su libro de texto ‘De motu cordis’ fue el primero en describir correctamente la circulación sanguínea sistémica, bombeada alrededor del cuerpo por el corazón. En 1733, Stephen Hales realizó la primera medición de la presión arterial registrada en la historia. Lo curioso: fue en una yegua.
«Hales puso una cánula, luego de hacer una incisión en la arterial femoral, y midió la distancia que recorría la sangre de la arteria. Ese puede llamarse el primer experimento de tensión arterial», nos detalla Ávila. El final del experimento no fue agradable, ya que el animal murió; como la mayoría de los experimentos de esa época, carecía de cualquier sentido de la ética.
«A partir de 1850, comenzaron los estudios con humanos, con manómetros de mercurio, que no producían daño alguno», expresó el cardiólogo.
El asesino silencioso y multicausal
«Casi nunca se va a dar con un paciente que ‘solo’ sufra HTA«, comenzó Ávila. «La enfermedad es multicausal y multietiológica. La persona suele tener una o más comorbilidades (tabaquismo, obesidad, genética), que lo predisponen a su aparición. A su vez, también puede ser el caso de una HTA secundaria, como consecuencia de una enfermedad subyacente sin diagnosticar. Por ejemplo, en el caso de problemas endócrinos«.
«Se le dice asesino silencioso porque es, en su mayoría, asintomático. Claro, se debe tener en cuenta que siempre se va a manifestar de manera diferente para cada persona. En el caso de aquellos que sí presentan síntomas, los más comunes suelen ser: sensación de calor excesivo, mareo, dolor agudo de cabeza (similar a la migraña) yenrojecimiento de la piel a nivel de las mejillas, orejas y alas de la nariz».
Siguiendo esa línea, el doctor nos comenta la prevalencia según el sexo de la persona, edad, etnia, etc. «Se sabe también que los hombres tienen más predisposición a desarrollar hipertensión arterial que las mujeres. Sin embargo, esta situación cambia cuando la mujer llega a la menopausia, ya que antes posee hormonas protectoras que desaparecen en este periodo y, a partir de ese momento, la frecuencia se iguala. Por lo tanto la mujer debe ser más vigilada para esta enfermedad en los años posteriores a la menopausia».
En cuanto a las consecuencias, la presión arterial alta no es la consecuencia en sí misma, sino que es la causa de que desencadenen escenarios. «Los más comunes son enfermedades de las arterias coronarias, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia cardíaca, enfermedad vascular periférica, discapacidad visual, enfermedad renal crónica, y hasta demencia«.
Prevención
A pesar de parecer una enfermedad tan terrible, es de muy fácil control, si la persona que la sufre tiene la voluntad para llevarlo a cabo. «Si bien no es posible eliminar por completo la hipertensión, varias acciones son muy útiles y necesarias para prevenir su aparición y para evitar el empeoramiento de los síntomas«:
- Incrementar la actividad física: actividades como caminar, bailar, correr, nadar y montar en bicicleta, de 30 a 60 minutos al día y al menos de tres a cinco días por semana. Bien realizados, estos ejercicios pueden llegar a reducir los valores de tensión arterial en personas hipertensas hasta situar sus valores dentro de la normalidad.
- Mantener un peso corporal dentro de los estándares.
- Reducir al mínimo el consumo de alcohol: al día no deben consumirse más de 30 mL de etanol, que equivale a 720 mL (2 latas) de cerveza; 300 mL de vino (dos copas; un vaso lleno contiene 250 mL).
- Se recomienda una dieta que se caracteriza por la abundancia de productos frescos de origen vegetal (frutas, verduras, cereales, patatas, frutos secos), baja en productos ricos en azúcares refinados y carnes rojas.
- Privarse de todo tipo de tabaco (cigarro, pipa, habano, etc.).
- Controlar la glucemia (sobre todo si la persona padece diabetes).
«En este día tenemos que ayudar a concientizar a la gente de que se puede vivir mejor y por muchos más años. La hipertensión no tiene por qué ser un factor que disminuya la calidad de vida, si uno se cuida. Procurar nuestro cuerpo, para vivir una vida feliz y plena», concluye el Dr. Esteban Ávila.
