La hipertensión arterial es un problema de salud pública que afecta a millones de personas en el mundo. Se define como una presión arterial igual o superior a 140/90 mmHg, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), y es un factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares graves. Aunque la dieta y la medicación son herramientas fundamentales para su control, un estudio reciente ha demostrado que el ejercicio físico puede ser clave para prevenir la hipertensión inducida por el estrés.

El estrés crónico es uno de los factores más subestimados en el desarrollo de la hipertensión. Ante situaciones de tensión o amenaza, el cuerpo libera cortisol y adrenalina, hormonas que aumentan temporalmente la presión arterial. Sin embargo, cuando este estado de alerta se prolonga, el organismo puede sufrir alteraciones permanentes en el sistema cardiovascular.

Un equipo de investigadores de la Universidad Juntendo, en Japón, publicó un estudio en la revista Acta Physiologica, en el que identificaron un mecanismo cerebral que explica cómo el ejercicio físico ayuda a mitigar los efectos del estrés sobre la presión arterial.

Según el profesor Hidefumi Waki, director de la investigación, el gen Stat3, localizado en la amígdala, desempeña un papel crucial en la regulación de la presión arterial. Esta región del cerebro está vinculada a la gestión de las emociones y las respuestas cardiovasculares, lo que la convierte en un punto clave en la interacción entre el estrés y la hipertensión.

Cómo el ejercicio protege contra la hipertensión

Para comprender mejor este fenómeno, los científicos expusieron a ratas de laboratorio a tres semanas de estrés crónico, lo que resultó en un aumento significativo de su presión arterial. Luego, permitieron que algunas de estas ratas realizaran ejercicio voluntario en una rueda. Los resultados fueron contundentes:

  • Las ratas estresadas que realizaron ejercicio mantuvieron niveles de presión arterial similares a los de los animales no sometidos a estrés.
  • En las ratas que no hicieron ejercicio, se detectó una disminución en la expresión del gen Stat3, lo que confirma su vínculo con la hipertensión.
  • Cuando los investigadores bloquearon la expresión de Stat3, la presión arterial aumentó incluso en ratas no sometidas a estrés.

Estos hallazgos sugieren que la actividad física restaura los niveles de Stat3 y protege contra la hipertensión causada por el estrés crónico.

Según explicó el profesor Waki, «la mejora de la dinámica cardiovascular después del ejercicio se atribuye al rescate de la expresión de Stat3, posiblemente debido a mecanismos como la neuroprotección y la antiinflamación».

Estrategias para combatir la hipertensión con ejercicio

El ejercicio aeróbico es una de las estrategias más efectivas para reducir la presión arterial. Según el doctor Nicolás Renna, investigador del Conicet y presidente de la Sociedad Argentina de Hipertensión, la actividad física no solo ayuda a controlar la presión arterial, sino que también genera efectos positivos en el sistema metabólico y circulatorio.

Entre las opciones recomendadas se encuentran:

  • Caminatas rápidas: mejoran la circulación y tienen un efecto vasodilatador.
  • Ejercicios de resistencia: fortalecen el corazón y reducen el riesgo cardiovascular.
  • Ejercicios isométricos: ayudan a mejorar la fuerza y la estabilidad muscular.

«Antes se creía que los pacientes con hipertensión no podían hacer ejercicios de resistencia. Sin embargo, cualquier tipo de actividad física es beneficiosa si se realiza de manera regular», explicó Renna.

El estudio de la Universidad Juntendo refuerza la importancia del ejercicio como parte del tratamiento integral de la hipertensión, junto con la alimentación y la medicación. Además, destaca la necesidad de realizar nuevas investigaciones en humanos para desarrollar posibles terapias basadas en la activación del gen Stat3.