La Unión Cívica Radical (UCR) es conocida históricamente por sus intensas luchas internas. Sin embargo, actualmente se encuentra sumida en un periodo de incertidumbre y desorientación. Particularmente marcado por la falta de críticas internas y la ausencia de enfrentamientos habituales. La inusual calma ha llevado a muchos a reconocer una «crisis de identidad» dentro del partido centenario. Así lo informan fuentes de los Comités de todo el país.

Esta situación se manifiesta en la falta de reacciones ante eventos que, en otras circunstancias, habrían desatado polémicas internas. Encuentros entre miembros de la UCR y figuras de otros partidos, como Mauricio Macri y Javier Milei, no han provocado las habituales disputas públicas ni críticas. Incluso situaciones controvertidas, como el escándalo protagonizado por Gerardo Morales en Jujuy, no generaron reacciones dentro del partido.

La figura del Presidente, quien eligió a la UCR como blanco de sus críticas durante su campaña y continuó atacándola en sus primeros meses de gestión, ha complicado aún más el panorama. La falta de respuesta ante sus provocaciones se ha interpretado como una estrategia para evitar quedar asociados al kirchnerismo. Algo considerado un riesgo político que ningún «correligionario» desea asumir.

La resistencia a la postura de figuras como Martín Lousteau y Facundo Manes, quienes critican la gestión de Milei, refleja la reticencia del partido a enfrentarse directamente con el líder libertario y, al mismo tiempo, evitar acercarse al kirchnerismo. Esta situación presenta un desafío importante para Lousteau, cuyo poder de convocatoria dentro del partido se ve limitado por resentimientos y divisiones internas.

La falta de una dirección clara y la sensación de desorientación han llevado a muchos a describir a la UCR como un «no-lugar». Algunos radicales consideran que deben respaldar las medidas del Gobierno, a pesar de los ataques de Milei. Mientras que otros se preocupan por el apoyo popular que el presidente libertario ha ganado en varias provincias. Ante la mirada hacia las elecciones de 2025, las provincias buscan evitar perder bancas en el Congreso.

La respuesta de Lousteau a la estrategia de Milei apunta a la creencia de que el líder libertario busca una nueva polarización, alejándose del centro político. La resistencia a abandonar el centro es vista como un punto crucial por aquellos que creen en su importancia, incluso cuando no está de moda.

En resumen, la UCR enfrenta una crisis de identidad que se manifiesta en la falta de cohesión interna, la resistencia a enfrentarse a Milei y el temor a acercarse al kirchnerismo. Con miras al futuro, una dirección clara y una estrategia para el 2025, se presentan como un desafío central para el partido centenario.